Archive for mayo, 2010


LOS HIMNOS Y LAS MARCHAS PATRIAS representan a las naciones de cara al mundo.  Aquellos nuevos países que acaban de independizarse necesitan de una canción que los represente.  Una letra que transmita su pensar y una melodía que plasme su sentir.

De la misma manera allá por los años cuarenta un hincha del Club de Arroyito se encargó de componer la letra y la música de lo que hoy es la Marcha Oficial de Rosario Central.

Este “himno” fue compuesto por uno de los socios de la institución Don Laerte Carroli, quien desinteresadamente se insipiró el 29 de abril de 1945 para delinear las estrofas y los acordes de la marcha y se los ofreció al pueblo canaya.  La iniciativa no tardó en obtener la pronta aprobación del presidente auriazul, Don Roberto Monserrat, y pocos más de dos semanas más tarde, el 15 de mayo, se grabó en los estudios “Odeón” de Buenos Aires la tan mentada melodía por un un grupo de quince músicos dirigidos por Lagna Fieta durante un lapso de cuatro horas.

De esta manera grabaron este conjunto de palabras que con el tiempo se convirtieron en la marcha que tanto nos enorgullece y plasma el fervor que siente el hincha rosarino.

Te aplaude y te saluda jubilosa
La hinchada deportiva que te admira.
Campeón de cien jornadas victoriosas,
Valiente triunfador que orgullo inspira.
El símbolo auriazul de tu divisa
Se enciende y resplandece como el sol
Cada vez que la cancha se electriza
Al estallar de la victoria el “gol”.
Rosario Central
Forjador de campeones.
Con Rosario Central
Vibran los corazones,
Corazones rosarinos que te aclaman
Y que tus glorias de entusiasmo inflaman.
Otro gol de Central
Rubrica la victoria
Y laurel triunfal
Reverdece en su historia.
Esa historia jalonada de coraje,
De hazañas sin par, la gloria eternal de Rosario Central.
Honrosos paladines del deporte,
Atletas invencibles en la lid,
Impavidos luchad sin que os importe
La talla del rival fuerte y viril.
Que nunca empalidezcan tus blazones,
Que siempre brille el simbolo triunfal.
Arriba, pues, campeones de campeones,
Para gloria del futbol nacional.
Rosario Central
Forjador de campeones.
Con Rosario Central
Vibran los corazones,
Corazones rosarinos que te aclaman
Y que tus glorias de entusiasmo inflaman.
Otro gol de Central
Rubrica la victoria
Y laurel triunfal
Reverdece en su historia.
Esa historia jalonada de coraje,
De hazañas sin par, la gloria eternal de Rosario Central.

(Pueden escucharlo en el siguiente link o descargarlo en este otro si lo desean)

Una simple canción, muchos sentimientos implicados.

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“Gigante de Arroyito”

HASTA EL AÑO 1927 Rosario Central, y antes de que se asentará definitivamente en los terrenos donde hoy se emplaza el Estadio Mundialista “Gigante de Arroyito”, usó diferentes campos de juego para la práctica del deporte.

Esta es una breve historia de las canchas auriazules desde los comienzos en terrenos de los ferrocarriles hasta el presente en lo que es el “Templo Auriazul”.

PRIMERAS CANCHAS: EN LOS FERROCARRILES Y PLAZA OLDENDORF

Los Sres. W. O. Lucas y T. G. Russell admiradores del “Central Argentine Railway Athletic Club” (como se lo conocía en sus comienzos a Rosario Central) consiguieron, dentro de los terrenos de la empresa (el F. C. Central Argentino), el espacio para instalar la primera cancha de en que se iniciaron las prácticas de fútbol al tiempo de la fundación del club en 1889.

Esta cancha estaba ubicada entre el Portón Nº 3 y Portón Nº 4, en las proximidades del Pasaje Celedonio Escalada (en ese entonces Pasaje de Las Cadenas).

Debido a que los la empresa ferroviaria solicitó la devolución de estos terrenos al necesitarlos, pocos años después de su fundación, en 1896, se construyó la que fue llamada Plaza Oldendorf y que estaba ubicada en la Avda. Alberdi y Jorge Harding, pero al lotearse esos terrenos, el club se vio nuevamente obligado a buscar un lugar donde poder desarrollar sus actividades deportivas, sin que estas contrariedades disminuyeran en lo más mínimo el entusiasmo de sus dirigentes y sostenedores.

LA QUINTA SANGUINETTI

“Quinta Sanguinetti”

Fue así como se llegó a la Quinta Sanguinetti en 1902. Era la famosa “cancha del cruce” o “la cancha de Talleres” (en honor al nombre del barrio, el cual coincidía con el nombre como se lo conocía popularmente al club en ese entonces), donde empezaron a surgir con carácteres propios grandes figuras de nuestro fútbol. Eso era al comienzo nada más que un descampado pues no se dejaban de noche ni tan siquiera los arcos ya que la experiencia les había hecho comprender que no faltaría vecino aprovechado que los empleara cómodamente como leña.

Poseían nada más que una casilla y cuando se hacía práctica de fútbol, previamente los entusiastas deportistas tenían el trabajo de colocar los arcos, que al final eran nuevamente desarmados.

Desfilaron por esa cancha grandes valores de Rosario Central y con esto se siguió reafirmando considerablemente su personalidad y prestigio. Tanta fue la popularidad que el equipo fue ganando que se debió construir una tribuna de 25 metros para dar cabida a los simpatizantes centralistas. En la quinta Sanguinetti se siguió hasta el año 1918, pero hubo posteriormente que cambiar de cancha nuevamente.

VUELTA A LOS FERROCARRILES

No se alejaron de la zona, y lo que hicieron fue volver a las inmediaciones del lugar inicial pues la cancha se instaló en 1919 en terrenos de la empresa del F. C. C. A., cerca de la Estación Castellanos, por Avda. Alberdi.

El estadio de Rosario Central permaneció en ese lugar hasta 1924. Pero el 1° de agosto de 1925, luego de una asamblea, se decidió romper finalmente con el vínculo que Rosario Central tenía con el Ferrocarril. De esta manera se producía la absoluta independencia de la entidad de la empresa ferroviaria donde se había iniciado y dejó los terrenos para dar los primeros pasos que habrían de conducirlo a la construcción de su actual estadio. El 28 de noviembre de 1925 la Municipalidad le concedió al club, por el término de 20 años, el terreno de la Avda. Génova y Juan B. Cordiviola en el que actualmente se emplaza el estadio canaya.

CERCA DEL PARQUE DE LA INDEPENDENCIA

Durante la construcción del nuevo estadio, Rosario Central salió por un breve tiempo de su emplazamiento habitual en zona norte y se acercó al sur rosarino. En la cancha del Club A. Bolsa de Comercio, situado en Avda. Ovidio Lagos y E. Zeballos, actuó en los años 1925 y 1926.

GÉNOVA Y CORDIVIOLA

“Gigante de Arroyito”

Su paso por la cancha de la Bolsa no fue nada más que transitorio, pues el 1º de diciembre de 1927 comenzó a jugar en el actual estadio emplazado a la orilla del río Paraná con tribunas que ofrecían comodidad para 7.000 espectadores.

La primera actuación oficial en ese campo de juego tuvó un grato recuerdo: ese día el primer equipo de Rosario Central se impuso a su tradicional adversario, Newell’s Old Boys, por 4 tantos contra 2.

“Gigante de Arroyito”

Para el año 1928 se comenzó con una ampliación del estadio que contaría con una construcción completamente de hormigón armado para 35.000 espectadores (solamente el estadio de Independiente contaba con una instalación similar en toda Sudamérica en ese entonces) y plateas con butacas pullman únicas en Rosario en su época.

Finalmente, el 27 de octubre de 1929 se inauguraron estas nuevas obras con en un encuentro amistoso ante Peñarol de Montevideo, finalizado en empate.

Hacia 1946, al aproximarse la fecha de vencimiento de la concesión, el presidente club (Roberto Monserrat) compró un terreno de 38.000 metros cuadrados ubicado en las calles Iriondo y Avenida Pellegrini con la intención de construir su estadio (se planeaba llamar al mismo “Estadio Monumental” en un comienzo). El terreno pertenecía al Ferrocarril y fue sometido a remate público.

En 1951 el club rosarino le entregó al municipio esos 38.000 m2 que había comprado entre las calles Iriondo y Pellegrini a cambio de los 35.000 m2 que ya utilizaba desde 1927 en Cordiviola y Avenida Génova y en donde ya tenía su estadio. La negociación fue exitosa y de esta manera, Rosario Central pudo hacerse de la propiedad definitiva de los mismos el 26 de junio de ese año.

MÁS REFORMAS EN EL ESTADIO PROPIO

“Gigante de Arroyito”

En 1955 se comenzaron los trabajos en la tribuna alta del estadio, con el dinero obtenido por la venta al Inter de Milán del goleador de ese campeonato, Oscar Massei (21 tantos).

Más obras se realizaron en los años subsiguientes. En 1957 se comienza la contrucción de la doble tribuna con visera que da a la calle Cordiviola, que reemplazaría a la por entonces tribuna oficial. La construcción estaba programada en tres etapas dejando las restantes para el año 1963 y 1968.

Para 1973 salieron a circulación chequeras del Banco Monserrat de Rosario para que tantos los socios como los simpatizantes que quisieran sustentar las obras lo pudieran hacer.

“Gigante de Arroyito”

En 1974Rosario Central y Newell’s Old Boys presentaron a sus respectivos estadios como potenciales sedes para la Copa Mundial de 1978 que se disputaría en Argentina. Y el 11 de octubre de ese año llegó el comité de la FIFA con João Havelange a la cabeza y luego de una exposición de ambos clubes en el Palacio Municipal se hizo una recorrida por los estadios y sus alrededores. Tras la aprobación de la AFA y de la FIFA, se decidió que el estadio de Rosario Central sería el elegido para representar a la ciudad de Rosario en la mayor fusta futbolística a nivel de selecciones nacionales.

“Gigante de Arroyito”

Había trabajo para hacer. Ya para el año 1975 el estadio ya contaba con las tribunas bajas y altas detrás de los arcos y las y las tribunas bajas y altas de Cordiviola y la que esta de espaldas al río.

En el año 1976 el ente autárquico mundial 78 (EAM 78) se hace cargo del resto de los detalles entre los que están la instalación del autotrol, las torres de iluminación, la sala de prensa, la finalización de la platea alta, y otros detalles que ascendían a un 15% de las obras con las que actualmente cuenta el  estadio ya que el 85% había sido construido en su totalidad por el club a lo largo de las décadas anteriores a que el mismo hiciera estos últimos retoques en la estructura de la cancha.

“Gigante de Arroyito”

Actualmente el “Gigante” está conformado por las dos populares que están detrás de los arcos, la que da a Regatas y la que da a Avda. Genova con una capacidad de 11.000 espectadores aproximadamente cada una, y las plateas que se encuentran a espaldas al río Paraná y a calle Cordiviola ubicadas al costado del campo de juego cuentan con capacidad de 20.000 personas cómodamente sentadas. En sumatoria, la capacidad actual del mismo es de 41.654 personas.

Los partidos la Copa del Mundo 1978 que se disputaron en el estadio canaya fueron seis. Por la primera ronda del Grupo 2, el 2 de junio se enfrentaron Túnez – México (3 a 1, concurrencia: 17.396); el 6 de junio: Polonia – Túnez (1 a 0, concurrencia: 9.624) y el 10 de junio: Polonia – México (3 a 1, concurrencia: 22.651). Por la segunda ronda se pudieron seguir desde el Estadio Mundialista de Arroyito los 3 partidos de la Selección Argentina: la victoria 2 a 0 frente a Polonia (14 de junio, concurrencia: 37.091), el empate sin goles ante Brasil (18 de junio, concurrencia: 37.326) y el recordado triunfo por 6 a 0 frente al seleccionado de Perú (21 de junio, concurrencia: 37.315) que clasificó a Argentina a jugar la final contra Holanda que finalmente obtendría.

“Gigante de Arroyito”

REFERENCIAS:

Puntapié inicial

Selección Argentina 1930

Selección Argentina (1930)

LA IDEA de intentar poner por escrito algo de la historia del fútbol argentino (y rosarino) de mi parte surge por el simple deseo de contar con un recordatorio constante, semi-indeleble, de lo que el balompié ha hecho por nosotros, los hinchas del deporte, no sólo generando la pasión por la bocha que compartimos desde los primeros puntapiés a la pelota de goma, sino también como legado cultural a las generaciones venideras.  Un recordatorio al que acudir en los momentos en que uno, por la vorágine de la ajetreada vida que llevamos, parece perder el centro y necesita un ancla que nos ayude a pisar sobre suelo firme nuevamente.

En un fútbol exitista y por momentos miope (en lo que respecta al rememorar viejas glorias y lauros deportivos de un pasado un poco más remoto) que nos toca vivir es fundamental poder contar con el respaldo de la historia.  No simplemente por el hecho de contar con un conocimiento intelectual al respecto, sino,  sobre todo, para sacar lecciones prácticas que nos ayuden a dilucidar cómo resolver nuestros problemas actuales ya sean futbolísticos o institucionales.

Rosario Central 1919

Primer equipo de Rosario Central (1919)

Los que no conocen, o se niegan recordar, la historia corren el serio riesgo de tropezar con los mismos errores que se han cometido en el pasado.  Necesitamos de la historia cual faro que guíe nuestro camino, que nos enseñe de aquellos “héroes” y “hazañas” que debemos emular y que nos remarquen esos errores y fracasos que no debemos repetir.

Desde este humilde lugar y más a modo de “hobby” que otra cosa, se les extiende la bienvenida a todo aquel visitante que comparta ese amor por la globa y que disfrute del fútbol como lo que es: EL MEJOR JUEGO DE LA HISTORIA.

por AleCanaya

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