Archive for junio, 2010


Obdulio Varela recibiendo el Trofeo de manos de Jules Rimet.

CADA PUEBLO tiene su catástrofe nacional, algo así como su Hiroshima. Nuestra catástrofe nacional, nuestro Hiroshima fue la derrota frente a Uruguay en 1950″ escribió el reconocido autor brasileño Nelson Rodrigues.

Jugando de local, Brasil sólo necesitaba de un empate en el último partido de la fase final de grupos para ganar la Copa del Mundo de 1950. Enfrente tenía de partenaire a Uruguay, que necesitaba de una victoria para robarle el trofeo a sus rivales, la entera Brasil, ya celebrando de antemano, no esperaba nada menos que un triunfo de local cómodo en el Maracaná de Rio de Janeiro.

Selección de Uruguay (1950)

La prensa declaró que el día de la final que Brasil ya había salido campeón, con O Mundo imprimiendo una foto del plantel con las palabras: “Estos son los campeones del mundo”. Todo parecía ir sobre ruedas cuando Friaça puso en ventaja a Brasil al minuto 46. Pero a la mitad del segundo tiempo, la que a la postre sería una leyenda del Milan, Juan Schiaffino empató el partido.

Brasil seguía siendo la campeona del mundo hasta que el desastre llegó al minuto 79: Uruguay anotó nuevamente. Alcides Ghiggia gambeteó a Bigode y pateó al palo más cercano a Barbosa, a la vez que el arquero estaba esperando un pase al medio. Uruguay fue el campeón de la Copa del Mundo, y la entera nación brasileña quedó de luto con motivo de lo que llegó a conocerse como el Maracanazo. Algunos de los fánaticos se suicidaron, a la vez que muchos de los integrantes del equipo de Brasil fueron abusados por el público.

El guardavalla Barbosa se convirtió en el chivo expiatorio, y vivió el resto de su vida en la miseria antes de morir sin un centavo en el año 2000. “Bajo la ley brasileña la pena máxima es de treinta años. Pero mi encarcelamiento ha durado cincuenta años” dijo antes de morir. Siete años antes Barbosa había intentado visitar al plantel brasileño en un entrenamiento, pero se le negó la entrada por temor a que le trajera mal de ojo.

Gol de Ghiggia

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“Harry” Hayes

JUAN ENRIQUE HAYES, más conocido como Harry, nació en el barrio rosarino de Arroyito el 20 de enero de 1891, era el hijo de una pareja de inmigrantes ingleses que habían arribado a la Argentina en un barco que transportaba carbón.

Ya de pibe su pasión fue el balompié y siempre iba a ver los partidos del entonces “Central Argentine Railway Athletic Club” que más tarde se conocería como Rosario Central, desde entonces su sueño fue el de convertirse en futbolista. Fue un delantero goleador por excelencia. Tenía un disparo de media distancia muy violento y gran fortaleza física, además de una gran maestría para definir frente al arco.

En 1907 hizo su debut en primera, a la joven edad de 16 años, con la casaca auriazul, el club en que jugó hasta el momento de su retiro en 1926. Pero previamente protagonizó la primera transferencia del fútbol rosarino. Harry había jugado sólo un partido vistiendo la camiseta del entonces Argentino de Rosario (actualmente llamado Gimnasia y Esgrima de Rosario) en un partido que jugó contra Newell’s con el solo motivo de beneficiar a su querido Central. Después de esto, el 19 de junio de 1905, cuando tan sólo contaba con 14 años, Harry se presentó ante la Liga Rosarina y pagó de su bolsillo la suma de cinco pesos en concepto de gastos de sellado para pagar su pase de Argentino a Rosario Central, pese a que en esos tiempos de balompié amateur los jugadores no recibían sueldo alguno por sus intervenciones en los encuentros domingueros.

Equipo de primera de Rosario Central (1915)

Primer equipo de Rosario Central (1915)

Durante el tiempo que jugó para Rosario Central, Harry y el club lograron siete torneos locales (Campeonatos de la Rosarina: 1908, 1914, 1915, 1916, 1917, 1919 y 1923) y cinco copas nacionales (Concurso por Eliminación: 1913; Copa Dr. Carlos Ibarguren: 1915; Copa de Honor: 1916; Copa de Competencia Jockey Club: 1916; y Copa de Competencia: 1920). Harry fue el máximo goleador centralista en los todos los títulos locales que Rosario Central obtuvo. En 1914, anotó la suma de 51 goles en 20 partidos. Además, es el máximo goleador del club de Arroyito de la historia del Clásico Rosarino ante Newell’s Old Boys, con 21 tantos.

En 1910 Hayes hizo además su debut con la Selección Argentina, en un campeonato sudamericano. El partido del debut fue ante Chile y en él anotó su primer gol con la albiceleste (3 a 1 fue el resultado final a favor de la Argentina). Más tarde, se ganó los elogios de la prensa porteña cuando jugó con la selección ante el Swindon Town de Inglaterra. Formó parte del plantel argentino subcampeón de la Copa América de 1916 y en otros partidos oficiales y amistosos. En total, jugó 20 encuentros con la celeste y blanca y anotó 6 goles.

Rosario Central 1919

Primer equipo de Rosario Central (1919)

El hermano de Harry, Ennis (Enrique de nacimiento) también jugó para Rosario Central y para el Seleccionado Argentino y su hijo Enrique Ricardo (también conocido como Harry) jugó para el Canaya en las decadas del 30 y del 40. Al tiempo que Central empezó a participar de los torneos de Primera División de la AFA era el centrodelantero titular del conjunto de Arroyito. Harry Jr. es el segundo goleador de Central con mejor promedio de gol en la historia del profesionalismo, contando sus goles desde 1939 en adelante con un promedio de 0,82 goles por partido (37 goles en 45 partidos jugados), sólo por detrás del gran Matador Mario Alberto Kempes con 0,83 (89 goles en 107 encuentros).

Entre las anécdotas que se cuentan de Harry es para recordar la que apareció en la revista Cincuentenario (de 1939 tras las Bodas de Oro de Rosario Central) sobre su primer partido, siendo un pibe, con la camiseta de Central, Harry lo relata así:

“Nunca había jugado en partidos oficiales, cuando un día faltando un jugador en una tercera me llamaron: ¡Harry desvístete! ¡Aquí hay uniforme, pero faltan botines de fútbol! ¡Arréglate nomás con los tuyos! (Siempre recuerda que llevaba unos zapatos amarillos). Y me pusieron de centro forward. Yo no se como estuve; lo cierto es que hice tres goles, que me aplaudieron, que a los tres meses pasé a segunda y que al año siguiente no solo actué en primera, sino que hasta me daba el lujo de llevar mi novia a los partidos…”

 

Harry Hayes fue realmente un jugador extraordinario. El fue iniciador y mejor maestro de una escuela que ha perdurado en le fútbol rosarino a través del tiempo. Su característica, el pase corto, la gambeta estilizada, sin descuidar el efectivismo, rubricó el virtuosismo de nuestro fútbol, que ganó así fama y prestigio en el país y en el extranjero. De modalidad propia, se le veía tomar la pelota en el centro de la cancha, gacha la cabeza, y eludir, en breves zig-zags a toda una defensa. Sus goles, de gran factura, amagando a un costado para vencer al guardavalla por el lado opuesto, hicieron época. Harry Hayes fue más tarde, cuando se hubo retirado del fútbol activo, excelente consejero dentro de la institución que durante largos años lo contó en sus filas, y ocupó también el cargo de entrenador de la Liga Rosarina de Fútbol. Maestros, él junto con su familia, del deporte que forjaron nuestra historia… una historia de pasión y buen fútbol, y que sentaron un precedente para futuras generaciones.

Como último, y como para terminar de definirlo como jugador, y especialmente, como persona, cabe citar lo que dijo en una nota hecha a El Gráfico en 1961 (cuando ya contaba con 70 años):

“No me gusta el que veo en los últimos años. Se juega a no perder y con ello se desnaturaliza el fútbol (…). Conquistar amigos, como los tuve y los tengo, conocer personalidades, visitar países y recibir satisfacciones es lo que coseché en el fútbol. Y de ello estoy íntimamente agradecido sin pensar nunca que me habría convenido más, financieramente, vivir en este tiempo de profesionalismo“.

Harry nos dejó un 25 de julio de 1976, con 85 años y habiendo visto a su Central dos veces campeón a nivel nacional y participando cuatro veces en la Libertadores en representación de la ciudad y el país. Sus ideales… aún viven en muchos de nosotros.

REFERENCIAS:

Tácticas y formaciones

UN EQUIPO DE FÚTBOL, se sabe, está formado por un arquero y diez jugadores más, que se distribuyen en tres líneas teóricas: defensa, media y delantera. Según la táctica adoptada, habrá más jugadores en las líneas defensivas o en las de ataque.

A traves de los años la concepción de esta táctica ha ido variando sustancialmente. Y se ha ido, de a poco, variando la máxima del balompié de antaño: “La mejor defensa es el ataque” a una más conservadora como lo es hoy la de: “Los equipos se construyen de atras hacia adelante”. Para esto demos un vistazo a lo que han sido las tácticas de juego a través de la historia del deporte.

COMIENZOS

En los inicios del foot-ball asociado como deporte (1750-1850), las reglas brillaban por su ausencia y generalmente, en este deporte que se celebraba en las universidades inglesas, los players se ubican en el campo de juego con una idea fija: convertir más goles que el rival. Es por esto que no interesaba tanto cuántos tantos sufriría la valla propia sino cuántos se harían en la de enfrente.

En esos comienzos, se utilizaba como táctica lo que posteriormente se conoceria como “Sistema Primitivo” y que consistía básicamente en un arquero y diez atacantes. Algunos equipos los años 60 de ese siglo comenzaron a retrasar uno de sus jugadores (en lo que se conoció como “Sistema de Dos Líneas”), para jugar con un defensor y nueve delanteros.

Hacia el comienzo de los años 70, y debido a la gran brecha entre el defensa y los atacantes, se atrasó a uno de estos para ocupar la zona media (“1-1-8” o “Sistema de Tres Líneas”). Sin embargo, y dado a la desproporción de las líneas, todavía no existía el concepto de fútbol colectivo, sino que se buscaba el desequilibrio ofensivo a fuerza de cantidad de jugadores y fuerza física.

En 1875, se introdujo el concepto de pase al compañero, lo que suplantó las entradas solitarias y las individualidades que regían hasta entonces. Para prevenir un poco este juego en equipo, uno de los delanteros bajó a auxiliar al mediocampo (“1-2-7”) y posteriormente los holandeses, incorporaron una variante de este sistema colocando un hombre más en defensa (“2-2-6”).

Para 1883, y con el fin de crear un juego más fluido se adopta el llamado “Sistema de Cinco en Línea” (2-3-5), por los cinco atacantes que disponía en el campo de juego, o “Piramidal”, por el dibujo en la cancha, y fue por unos 50 años el sistema táctico predominante.

WM Y LÍNEAS DE 3 EN DEFENSA

En 1925, y con la modificación del “off-side” de tres a dos jugadores rivales entre el atacante y la línea de meta, los delanteros disponían de más oportunidades de convertir con lo que los equipos se vieron en la necesidad de reforzar sus defensas.

En el sistema implementado (que sería el más usado hasta 1938), y que se extendió por todo el mundo antes de la segunda Guerra Mundial, el arquero estaba siempre dispuesto a salir del arco para alejar el peligro; los defensas laterales controlaban el juego de los extremos adversarios: el medio centro (defensa central), situado entre los dos defensas, se encargaba de marcar al delantero centro adversario, los dos medios alas adoptaban una posición central, en continuo apoyo del ataque y de la defensa; los delanteros se disponían de modo que el delantero centro y los extremos constituyan los puntos más avanzados, y los interiores, más retrasados, servían de enlace con la media y participaban en las jugadas de ataque. En esta táctica, los jugadores se disponía como si cada uno fuese el vértice de una gran W (los del ataque) y de una gran M (los de la defensa). He aquí por qué se llamaba “WM” a este sistema.

Una variante del mismo sistema fue adoptada por los equipos que se encuentraban en especiales condiciones de inferioridad. Según ella, tomando como base la de la “WM”, quedaba retrasado por lo menos un jugador en la línea de tres defensas. de modo que permita a uno de ellos hacer el papel de “defensa libre” delante del arquero. Como consecuencia se alteraba la colocación de todos los jugadores, puesto que el lugar del que ha quedado retrasado lo ocupaba otro compañero, incluso un extremo tenía la misión de servir de enlace entre ataque y defensa.

4-2-4 Y EL PRESENTE

Para reforzar la defensa, se empezaron a usar sistemas con cuatro defensores. Entre ellos el “Cerrojo” (1-3-2-1-3) usado por los clubes italianos y la selección suiza en una de sus variantes, y que se atribuye al técnico argentino Alejandro Scopelli dirigiendo al Belenense de Portugal. En éste, se agregaba un hombre a las espaldas de los tres defensores y se adelantaba un poco a uno de los medios para servir de enlace con los delanteros. También, y con la selección hungara como estandarte se empezó a utilizar un “4-3-3” que desequilibraba fácilmente a la ya devenida “WM”.

Sin embargo, uno de estos sistemas con cuatro hombres en el fondo contó con un auge renovado. Éste era un sistema más cuidadoso en la defensa y más veloz en el ataque; se trataba de colocar a los jugadores en profundidad según un esquema “Diagonal”, llamado también “4-2-4”, porque tenía, además del arquero, cuatro jugadores defendiendo, dos en el medio del campo y cuatro en el ataque. Dicho esquema se llamaba diagonal porque los jugadores estaban relacionados entre sí según una disposición de tres grandes diagonales. Con esta táctica Brasil conquistó, en 1958 y en 1962, dos campeonatos mundiales consecutivos, imponiéndose sobre todo por su juego de conjunto.

Desde entonces y hasta nuestros días, ha habido modificaciones a estos esquemas más tradicionales. Se puede mencionar el “4-4-2” que se empezó a utilizar en los 70 para contar con mayor posesión de balón en el mediocampo; o la incorporación del concepto de “Fútbol Total” o “Fútbol de Pressing” de Rinus Michels en el que la tendencia general era ocupar los jugadores todos los puestos indistintamente, excepto el arquero. También se puede mencionar la táctica que implemento Bilardo en México 1986: el “3-5-2”, con un líbero y dos stoppers, en donde, los anteriormente, defensas laterales subían a reforzar un mediocampo superpoblado y con buen dominio de pelota.

Hoy en día, se aprecia más la subida de laterales (en especial después de la aparición de jugadores del nivel de Cafú y Roberto Carlos en la selección brasileña) que llegan casi a jugar de punteros; la aparición del doble-cinco, de la extinción gradual de los enganches y movidas afines. Tácticas de todos los gustos y colores, que no cabrían en una entrada de blog para encolumnarlos a todos.

Y como dirían muchos DT: “Todo sea en aras de la un fútbol más efectivo”.

"El Hincha" (1951)

¿QUÉ ES EL HINCHA? ¿Cuál es el rol que desempeñan los fanáticos del fútbol en la vida de los encuentros deportivos?

En primer lugar, veamos como apareció en el vocabulario diario esta denominación. El término “hincha” para denominar al simpatizante activo de un equipo de fútbol, es una creación uruguaya de comienzos del siglo XX. Se originó a raíz de los fuertes gritos de apoyo a su equipo, el Nacional de Montevideo, que daba Prudencio Miguel Reyes, un talabartero uruguayo, cuya tarea era hinchar “a puro pulmón” la pelota del club, es decir, “el hincha pelotas” o simplemente “el hincha” del club. El término pasó luego a designar a quienes expresaban ruidosamente su apoyo a los equipos de fútbol, extendiéndose al resto de los países de habla hispana, y también a otros deportes.

Una excelente manera de entender mejor el sentimiento y la importancia de los hinchas en los respectivos clubes es el personaje de El Ñato, interpretado por el genial Enrique Santos Discépolo, en la película argentina de 1951 justamente intitulada “El Hincha”.

En el vídeo adjunto se pueden apreciar dos de los momentos que más definen el perfil de un HINCHA, justamente con frases inolvidables de Discépolo y que son el sentir de miles y miles de aficionados del deporte que siguen incondicionalmente a sus equipos semana tras semana, ganen, empaten o pierdan:

– “¿Para qué trabaja uno si no es para ir el domingo a romperse los pulmones en las tribunas hinchando por un ideal? ¿O ES QUE ESO NO VALE NADA?

– “¿Que sería de un club sin el hincha? Una bolsa vacía. El hincha es el alma de los colores. Es el que no se ve, el que se da todo sin esperar nada. Eso es el hincha… ESO SOY YO“.

En la trama de esta película el personaje interpretado por Discepolín era un obrero mecánico, que sigue postergando eternamente el casamiento con su novia de toda la vida (interpretada por Diana Maggi) por siempre anteponer su amor por la camiseta. Para él primero son los colores del club, después los macaneos amorosos”.

El club del cual es hincha se haya al borde del descenso y con varios problemas, de los cuales el Ñato cree haber encontrado la solución, a través del novio de su hermana, Suárez (Mario Passano es quien lo interpreta), quien es un jugador de inferiores joven y talentoso, y que sólo juega por amor a la pelota.

Aunque el hincha termina siendo defraudado por la corrupción de los intereses comerciales vinculados al fútbol, vuelve a encontrar en los “pibes” y el “potrero”, la razón de ser del fútbol y de su pasión.

El Negro

ROBERTO ALFREDO FONTANARROSA, o simplemente el Negro como lo conocía todo el mundo, fue un sobresaliente caricaturista, humorista gráfico y escritor apasionado por el fútbol y en particular por su Rosario Central del alma.

El Negro, Inodoro, Mendieta y Boogie

El Negro nació el 26 de noviembre de 1944 en Rosario y nos dejó el 19 de julio de 2007, como no podía ser de otra manera, en la ciudad que lo vio convertirse en uno de sus ciudadanos más emblemáticos. En esos 62 años repletos de virtuosismo nos legó sus personajes, que no sólo viviran en la página escrita, sino que se han convertido en parte de nuestas propias familias. Inodoro Pereyra y su perro Mendieta, Boogie el Aceitoso y sus cuentos y novelas entre otras cosas, son la herencia que el genio del Negro le ha dejado a nuestra generación y a las venideras.

El Negro y el Kily en la presentación de "El Canaya"

En el 2003 se le diagnosticó la enfermedad (esclerosis lateral amiotrófica) que terminaría deteriorándolo de a poco hasta que su llama finalmente se extinguió. El 18 de enero de 2007 anunció que ya no dibujaría más sus historietas, sino que solamente seguiría mientras se lo permitiera el físico seguir hilvanado el texto de las mismas (los caricaturistas Crist y Oscar Salas serían las manos del Negro).

Sin embargo, había tiempo para una última canayada, así con “Y griega” como el mismo lo definió, el 2 de febrero de ese año se presentó la nueva casaca de Rosario Central (que estrenaría contra Belgrano 9 días después) y en ella, radiante en el pecho, la imagen de un hincha, un fanático del club de sus amores, de gorrita, puño cerrado y corazón en la boca. El Negro, su creador, lo había bautizado simplemente: “El Canaya” y aunque el Negro hoy no esté en la tierra de los mortales con nosotros, desde la tercera bandeja seguirá gozando y sufriendo, al igual que el hincha que creó, al igual que los miles y miles de canayas… Y AL IGUAL QUE LOS MILLONES DE SEGUIDORES DEL FÚTBOL SIN IMPORTAR EL COLOR DE CAMISETA QUE TENGAN.

"El Canaya" con dedicatoria de Fontanarrosa

Claudio Scalise

CLAUDIO ALBERTO SCALISE, apodado el Negro, fue uno de esos jugadores que siempre vivirán en la historia del fútbol, no sólo por su virtuosismo como puntero izquierdo, sus corridas por la banda y sus centros al área, sino más bien por la picardia que siempre lo caracterizó y su pasión por el equipo de sus amores: Rosario Central.

Scalise (junto con Chazarreta y el Tordo Palma) fue de los pocos jugadores que quedaron en Central tras el descenso de 1984, que se sufrió por impericias de la dirigencia auriazul en el desmantelamiento del equipo campeón de 1980 y los cambios de técnicos (cualquier parecido con nuestros días es mera coincidencia). La gran mayoría de los jugadores emprendieron el éxodo hacia otros destinos, pero no el Negro quien prefirió no abandonar el barco y quedarse a remarla para el retorno a primera.

Primer equipo de Rosario Central (1985)

Y justamente, 1985 no fue un año más para los canayas, con un equipo de recordadas figuras y bajo la dirección de Pedro Marchetta, Central logró el tan deseado ascenso a Primera División y demostró una vez más (como ocurriera en 1942 y 1951) que la segunda categoría le quedaba chica, y que su merecido lugar no es otro que en Primera.

Claudio Scalise

Ese equipo sin embargo, por esas cosas raras de la AFA, Rosario Central tuvo que estar parado por seis meses tras conseguir el ascenso. Con las reestructuraciones en el formato del torneo recién empezaría a competir en el segundo semestre de 1986. Por esta razón, Central tuvo que ceder a préstamo a sus jugadores a otros clubes (que todavía jugaban el Campeonato de Primera División 1985/86) para que estos no perdieran estado físico, ni ritmo de competición. Y así como Palma tuvo que vestir la camiseta de Colón durante esos seis meses de impasse, el Negro Scalise se probo la de Boca Juniors.

A su vuelta al club, fue uno de los artífices de uno de los momentos históricos más recordados por todos los canayas. Dado que se consagró campeón de Primera en el mismo año de su regreso (Campeonato 1986/87). De la mano de Don Ángel Tulio Zof ese equipo quedaría en los anales del fútbol argentino como el primero en salir campeón de la B y de la A en torneos consecutivos (y hasta la fecha el único).

Ahora bien, si uno quiere ligar el nombre de Claudio Scalise con un momento en particular, lo que viene a la cabeza del hincha no son ninguno de esos años de idas y vueltas de Central, y ni siquiera fue un partido en que defendiera los colores auriazules… o quizás sí.

Claudio Scalise

Fue durante el semestre que jugó en Boca y más precisamente en el último partido con la camiseta xeneise antes de su retorno a Arroyito. Boca Juniors y Newell’s Old Boys (el eterno rival canaya) jugaban la final de la Liguilla para ver quien clasificaría a la Libertadores que se jugaría en el segundo semestre de ese ’86.

El 8 de junio en la Bombonera, Newell’s logró un triunfo más que esperanzador, dado a que regresaba a casa con una ventaja de 2 a 0 (ambos goles del Tata Martino). Sin embargo, siete días después, el domingo 15 de junio en la cancha del Parque de la Independencia la historia sería completamente distinta. Parecía que Newell’s se quedaba con la gloría en un principio dado que Scialle abrió el marcador, eran 3 goles de ventaja y Boca no le encontraba aparentemente la vuelta. Sin embargo, el partido se empezó a poner áspero y ambos equipos terminaron jugando con 8 jugadores por las expulsiones de Martino, Llop y Pautasso por el lado del Rojinegro y Hrabina, Hoyos e Higuaín del lado de Boca. Y para colmo de males empezaron a llegar los goles de Boca: Alfredo Graciani y Gustavo Torres, ambos por dos, sellaron el 4 a 1 que le dio a Boca el pase a la Libertadores que se empezaría a jugar en unos días.

Imaginense la alegría de Scalise que no solamente regresaba a su casa en unos días, sino que también le quitaba a su eterno rival la posibilidad de jugar por segunda vez la máxima competencia continental. ¿Y cómo exteriorizó esa alegría? Simplemente, dando la vuelta olímpica con la camiseta de Central (la que tuvo debajo de la de Boca durante todo el encuentro) ante la mirada incrédula de la parcialidad leprosa… SIN LUGAR A DUDAS, UNA CANAYADA.

Claudio Scalise celebrando la Liguilla 1986

Tapa de El Gráfico por el campeonato logrado

HASTA 1990 los campeonatos de Primera División venían realizándose en una rueda larga de ida y vuelta de 38 partidos en los que el mejor se llevaba el título de campeón.

Para la temporada 1990/91 la AFA decidió cambiar las reglas (como ya lo había hecho en otras ocasiones) y se decidió que se jugaría en dos tantas, el ganador de los partidos de ida lograría una de las plazas para la final y el ganador de los partidos de vuelta sería el otro finalista. A estas dos rondas se le dieron el nombre de Torneo Apertura 1990/91 y Torneo Clausura 1990/91 (que no deben confundirse con los torneos cortos actuales pese a la similitud del nombre).

La primera ronda de 18 partidos (el Apertura de fin de año) tuvo como clasificado para la final por el campeonato que se jugaría a mediados de 1991 a Newell’s Old Boys.

La segunda ronda de 18 partidos (el Clausura de comienzo de año) coronó a Boca Juniors.

Primer equipo de Newell's Old Boys (1990)

Las finales, primero en Rosario y luego en la Bombonera, dictaron que el Campeón del Torneo 1990/91 fuese Newell’s, en un feriado nacional: un 9 de julio de 1991.

Hoy día, algunos todavía argumentan que el Apertura de ese campeonato debe contarse como un campeonato aparte. Sin embargo, desde la AFA nunca fue considerado como dos campeonatos independientes, sino como dos ruedas del mismo torneo.

Si bien este dato por sí solo debería bastar, otro detalle que apoya este hecho es que:

Primer equipo de Boca Juniors (1991)

Boca venía de una sequía de 10 años sin títulos locales (desde el Metro del 81 con Maradona y Brindisi) y que no fue sino hasta el Apertura 1992 (con los goles de Manteca Martínez) que Boca pudo cortar esta racha. Es más, jugadores como Batistuta o Latorre (recordado tándem del equipo boquense que logró el pase a la final 90/91) no se cuentan en su palmarés ningún título en ese año.

Este fue el único campeonato que se jugó con este formato y, a partir de ahí, la AFA modificó la estructura de los campeonatos nuevamente. Desde entonces, y por lo menos hasta nuestros días, en una temporada habría dos campeones (Apertura y Clausura) y se marcaría el adios a los campeonatos largos.

Primer equipo de Boca Juniors (1940)

EL TORNEO DE PRIMERA DIVISIÓN del año 1940 fue uno de esos plagado de suspicacias y casos raros.

Delfín Benítez Cáceres

Para los libros, y para la historia minimalista en la que vivimos, lo que posiblemente figuren sean el campeón y el goleador del mismo: Boca Juniors con 55 puntos fue el campeón (24 victorias, 7 empates y 3 derrotas; 85 goles a favor y 36 en contra) y Delfín Benítez Cáceres de Racing e Isidro Lángara de San Lorenzo fueron los goleadores con 33 goles (Arsenio Erico el goleador histórico del fútbol argentino de Independiente terminó 4° con 29 goles).

Isidro Langara

Pero esos no son los datos curiosos que convertirían a ese campeonato en, al menos, “curioso”…

Y el primero de los “detalles” tuvo con ver con el ascendido, uno de los equipos que jugaba su primer campeonato a nivel profesional, pese a haber sido uno de los equipos que jugó en los torneos amateurs de la AFA: el Club Atlético Banfield. Su llegada a la Primera División estuvo signada por un soborno comprobado a dos jugadores del club Barracas Central. Lo raro fue que la Asociación del Fútbol Argentino de manera insólita convalidó el ascenso, pero lo que decidió a modo de castigo es darle por perdidos los cinco primeros partidos que debía disputar (Newell’s Old Boys,  Vélez Sarsfield, Huracán, Boca Juniors y Lanús se llevaron los puntos sin siquiera jugar esos matches). Su debut, en la sexta fecha, fue contra Atlanta (los Bohemios habían comenzado bien ese torneo, aunque después caerían a los últimos puestos de la tabla, y serían actores fundamentales de otro acontecimiento interesante protagonizado en la última fecha del que hablaremos en otro de los párrafos) fue con un sólido triunfo, por 7 a 3, que de a poco iría lavando la mancha del reprochable ascenso logrado.

Otro que sufrió una suspensión, aunque sólo por una fecha, fue Ferro Carril Oeste, al que la AFA le dio por perdido su partido contra Vélez sin jugarlo (pese a esos dos puntos “de oro” otorgados, los del Fortín también serían protagonistas de la última fecha y un final “bizarro”).

Siguieron las suspicacias y ambas estuvieron relacionadas con los equipos que descenderían ese año (en esa temporada serían 2 los equipos relegados a la B). El primero de los descensos, no se dio en la cancha, sino en los escritorios de la AFA. Y tuvo que ver con otro sobornoChacarita Juniors, que se hallaba muy comprometido en los últimos lugares de las posiciones, debía enfrentar a Newell’s Old Boys de visitante. Los dirigentes del Funebrero, habían acordado una “cita” con el arquero leproso, para arreglar “detalles” en un bar de Arroyo Seco, ciudad aledaña a Rosario. Sin embargo, el portero, Ramaciotti alertó a la policia sobre el ilícito y tras agarrar a los de Chacarita con “las manos en la masa”, la AFA tomó rápidamente cartas en el asunto y se le dieron por perdidos los últimos 6 partidos (Boca Juniors, Lanús, Atlanta, Independiente, Gimnasia y Esgrima y Rosario Central) y con esto quedo condenado a jugar en la B.

Por último, Vélez llega a la última fecha con la mínima ventaja sobre Atlanta, peleando por el segundo descenso. El equipo de la V azulada, dependía de sí mismo, y quizás los partidos antes mencionados (Atlanta vs. Banfield y Vélez vs. Ferro) hayan jugado un papel importante para que se llegara con esta luz de ventaja.

José Battagliero

Los de Liniers enfrentaban a San Lorenzo y los Bohemios al Independiente que ya había salido subcampeón, y que contaba con cracks de la talla de Arsenio Erico, Antonio Sastre y Vicente de la Mata. ¿Trámite para el Rojo? Nada que ver, dado que al término de la primera etapa Atlanta se imponía por 6 a 0. Y con esto había igualdad de puntos porque Fortineros y Santos no se sacaban ventaja. En la segunda etapa, Independiente mostró una reacción notable con la conversión de 4 goles en 20 minutos. Sin embargo, Vélez no supo mantener el resultado y cayó derrotado por 2 a 0. Con esto, Atlanta mantuvo la categoria, mientras que Vélez Sarsfield tuvo que jugar en la segunda categoria del fútbol argentino.

¿Quedaban lugar para más suspicacias?

No se supo de ningún “arreglo” concreto para que Independiente se dejara ganar en la última fecha, y de esta manera posibilitar la permanencia de Atlanta. Sin embargo, más que “curioso” es el hecho que José Battagliero, zaguero del Bohemio, pasó sin costo a la institución de Avellaneda al finalizar ese torneo. NUNCA NADIE LO SABRÁ, AL MENOS NO LO CONFESARÁN ABIERTAMENTE.

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De yapa: En el vídeo se puede ver uno de los goles del enfrentamiento entre Boca e Independiente por la fecha 32. En el que Boca, ya campeón, se enfrentaba al segundo, Independiente el 8 de diciembre de 1940. El partido finalizó 5 a 2 a favor de Boca y con este resultado pudo demostrar porque era el justo campeón en medio un torneo de tantos hechos extraños.

Jacinto "El Chueco" Perazzo

Para remontarnos a los tiempos en que en Rosario Central empezaba a recibir el mote de la Academia, vamos a tomar como referente a uno de los mejores jugadores de aquel entonces, el primer Chueco que vistió la camiseta amarilla y azul: Jacinto Perazzo.

El Chueco Perazzo vistió la auriazul desde el año 1915 y hasta 1919, tiempo que se transformó en uno de los más brillante a nivel deportivo del club, por aquel entonces. El amor por la camiseta de los jugadores era totalmente diferente al actual, la plata no era primordial y las cuestiones de honor y orgullo estaban a flor de piel.

El Chueco contó: “Es cierto que en aquellos tiempos no había fútbol rentado y que los jugadores no recibíamos las grandes recompensas que tienen en la actualidad. Pero entonces, un triunfo sobre Newell’s Old Boys, por ejemplo, nos proporcionaba una satisfacción tan grande que no sería compensado con el mejor de los premios en efectivo del presente

Rosario Central gozó con los servicios de Perazzo durante años que marcarían la vida de la institución, ya que en aquellos tiempos nacería también el apodo de “Academia” para el club de Rosario.

Central fue bautizado así, tras llevarse a sus vitrinas los torneos de la Liga Rosarina de Fútbol de 1914, 1915, 1916, 1917 y 1919. Eso no sería todo, sino que además de dar cátedra con su fútbol, con excepción del campeonato de 1917, todos los trofeos fueron obtenidos de manera invicta, lo que marca aún más el argumento de porque se llamó Academia a la institución de Arroyito.

CAMPAÑA DE 1915: Primer campeón argentino de Rosario

En el campeonato “Vila” de la Liga Rosarina de Fútbol correspondiente al año 1915, el equipo superior de Rosario Central sufrió solamente cuatro goles en contra, mientras que conquistó una cifra récord de 104 tantos a favor lo que deja establecida por una parte la eficiencia de su línea de ataque y por la otra la magnífica potencialidad de su defensa.

Rosario Central: 10 – G. y Esgrima: 0

Rosario Central: G.P – G. y Esgrima: P.P.

Rosario Central: 2 – Belgrano: 2

Rosario Central: 9 – Belgrano: 0

Rosario Central: 0 – Rosario Atlético: 0

Rosario Central: 6 – Rosario Atlético: 0

Rosario Central: 5 – Tiro Federal: 0

Rosario Central: 3 – Tiro Federal: 0

Rosario Central: 3 – Central Córdoba: 0

Rosario Central: 4 – Central Córdoba: 2

Rosario Central: 6 – Newell’s Old Boys: 0

Rosario Central: 6 – Newell’s Old Boys: 0

Rosario Central: 2 – Nacional: 0

Rosario Central: 11 – Nacional: 0

Rosario Central: 5 – Sparta: 0

Rosario Central: 3 – Sparta: 0

Rosario Central: 6 – Provincial: 0

Rosario Central: 2 – Provincial: 0

Rosario Central: 9 – Atlantic Sportsman: 0

Rosario Central: 12 – Atlantic Sportsman: 0

Solamente en dos partidos fue vencida la valla de Rosario Central. En la primera rueda en dos oportunidades con Belgrano en un match que resultó empatado y en la segunda cuando derrotó a Central Córdoba por 4 a 2.

Esa misma escuadra, campeona rosarina de 1915 disputó el título de campeón argentino frente a Racing Club de Avellaneda (campeón de Buenos Aires) por la Copa “Dr. Carlos Ibarguren”.

Los partidos entre las dos Academias eran muy esperados por el ambiente del fútbol y ya se habían enfrentado en la final de esta misma copa, llamada comúnmente también Copa Argentina porque en ella se unificaban los torneos porteños con los rosarinos, el año anterior, 1914. En esa ocasión fue Racing quien se llevaría los lauros a nivel nacional al vencer a Central por 1 a 0.

En la final de 1915 la historia fue otra, y fue la academia rosarina la que dio cátedra y se coronó como campeona argentina al vencer en el alargue por 3 a 1 a Racing. Aquel famoso equipo formó: Moyano, Z. Díaz y Rota; Rogotti, E. Blanco y Perazzo; Barbieri, A. Blanco, Laiolo, E. Hayes y Woodward.

Ambas academias se vieron las caras nuevamente en las finales de la Copa Ibarguren de los dos años subsiguientes, 1916 y 1917, en los cuales Racing salió victorioso. De esa manera, ambas academias demostraron en aquellos años de mediados de la década del ’10 que eran los mejores de la Argentina.

REFERENCIAS:

  • Revista Cincuentenario (ver link).
  • Matias Agustin Casielles, página “canalla.com” (ver link).

Kemari japonés

LOS ORÍGENES DEL FÚTBOL son tan antiguos que no se pueden aseverar a ciencia cierta. Según algunos documentos, parece que se practicaba una especie de juego de balompié llamado kemari en el Japón alrededor del año 1000 a.C. Asimismo, en aquella época uno de los pasatiempos más apreciados por los chinos era el tsu-chu, que significa literalmente “pelota de cuero impulsada por el pie”.

Tsu-chu chino

En el año 500 a.C. el tsu-chu formaba parte de los programas de preparación militar de los ejercitos chinos y se jugaba con una pelota construida por una vejiga encerrada en una esfera de cuero. El objetivo consistía en introducir la pelota dentro de un arco hecho de cañas de bambú, de una altura de 3 ó 4 metros, entre las cuales estaba extendida una red de seda. En el Museo Etnológico de Munich se conserva un escrito de Li Ju, que vivió alrededor del 50 a.C., que atestigua la práctica del juego de pelota entre chinos y japoneses. Estos últimos organizaron ya auténticos encuentros internacionales.

Episciro griego

En el mundo occidental, la primera crónica deportiva digna de tenerse en cuenta que habla de ciertos juegos de los que pueda haberse originado el del fútbol se halla en los poemas de Homero, y también aparece alguna mención en el Teeteto de Platón. El juego que tuvo un mayor apogeo en Grecia, desde el punto de vista de competición, fue el episciro, que tomó su nombre de skiros, es decir, la línea central de piedra que dividía el campo de los dos equipos contrarios.

Harpastum romano

El episciro, exportado por los griegos, se jugaba en Roma con el nombre de harpastum, y tuvo mucha difusión, sobre todo entre los soldados. Según algunos, fueron precisamente los legionarios quienes enseñaron este juego a los habitantes de las Islas Británicas, donde se considera que ha nacido el fútbol moderno.

Choúle normando

En cambio, otros suponen que fueron los normandos y bretones, que practicaban el choúle, quienes se encargaron de ello en la época de Guillermo el Conquistador (s. XI). Pero la historia nos enseña que en tiempo de Harold de Harefoot, anterior a la dinastía normanda en Inglaterra, ya existían numerosos edictos con los que se prohibía la práctica de este deporte por considerarse violento y brutal en especial la variante que se jugaba durante la celebración de Shrovetide o Martes de Carnaval (por lo que hoy se lo conoce como Shrovetide footballfútbol de carnaval). Por otra parte por los detalles concretos y el notable incremento que adquirío este deporte en Inglaterra ya en tiempo de Egberto (827), parece ser que su iniciación habrá que buscarla hacia la heptarquía germánica o incluso antes.

"Fútbol de Carnaval" inglés

En Italia, y concretamente en Pisa, se practicaba un juego de pelota que fue prohibido por una decisión de los Ancianos en el año 1300, debido a que se jugaba incluso en la plaza de la catedral y en el cementerio; de un juego de la pillotta se hace mención en los estatutos de Mondovi de 1415. Pero la ciudad donde el juego de pelota (il gioco del calcio) tuvo su máximo esplendor fue Florencia, en la época de los Médicis. Hacia el año 1530, fue considerado como el mejor medio para el desarrollo físico y de la personalidad, y en 1555 se publicó un libro en el que se describían los distintos modos de jugar.

Calcio florentino

En 1617, Jacobo I Estuardo promulgó en Inglaterra la Declaration of Sports, que anuló prácticamente toda prohibición relativa al juego de pelota y permitió a éste granjearse cada vez mayor número de adeptos entre la población inglesa y, sobre todo, entre los estudiantes de los Colleges. Una hipótesis admitida explica el número de los componentes de un equipo de fútbol (formado por 11 jugadores en diversas líneas) basándose en el hecho de que en los Colleges las habitaciones albergaban a diez estudiantes además de un preceptor.

En 1820, el juego de pelota aunque en Inglaterra aún no se llamaba foot-ball, tenía características bastante parecidas a la del fútbol moderno. Entre las reglas existía ya la del “fuera de juego”, que después, con el tiempo, experimentaría variaciones.

Sheffield Club

En 1855 se fundaba la primera sociedad futbolística, el Sheffield Club. El 26 de octubre de 1863 se considera como fecha del nacimiento del fútbol moderno: aquel día se constituyó en Londres la Football Association y se dictaron las primeras reglas, que después fueron aceptadas por las otras sociedades.

En 1871 se estableció que el arquero podía tocar la pelota con las manos, y en 1873 se fijaron las normas del saque de esquina, que fueron modificadas en 1883. En un principio los equipos se situaban en el campo sin un orden preestablecido; luego, poco a poco, empezaron a adoptar una posición más definida, teniendo cada jugador una misión determinada. En 1886, cuatro federaciones británicas constituyeron la International Board, que se convirtió después en el organismo que decidía sobre los diferentes reglamentos del juego. En el año 1904 empezó a actuar la Fédération Internationale de Football Association (F.I.F.A.), que hoy es el único organismo internacional calificado para establecer y hacer aplicar los reglamentos destinados a estimular y regir las manifestaciones futbolísticas.

Final de la FA CUP: Tottenham Hotspur vs. Sheffield United (1901)

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