Claudio Scalise

CLAUDIO ALBERTO SCALISE, apodado el Negro, fue uno de esos jugadores que siempre vivirán en la historia del fútbol, no sólo por su virtuosismo como puntero izquierdo, sus corridas por la banda y sus centros al área, sino más bien por la picardia que siempre lo caracterizó y su pasión por el equipo de sus amores: Rosario Central.

Scalise (junto con Chazarreta y el Tordo Palma) fue de los pocos jugadores que quedaron en Central tras el descenso de 1984, que se sufrió por impericias de la dirigencia auriazul en el desmantelamiento del equipo campeón de 1980 y los cambios de técnicos (cualquier parecido con nuestros días es mera coincidencia). La gran mayoría de los jugadores emprendieron el éxodo hacia otros destinos, pero no el Negro quien prefirió no abandonar el barco y quedarse a remarla para el retorno a primera.

Primer equipo de Rosario Central (1985)

Y justamente, 1985 no fue un año más para los canayas, con un equipo de recordadas figuras y bajo la dirección de Pedro Marchetta, Central logró el tan deseado ascenso a Primera División y demostró una vez más (como ocurriera en 1942 y 1951) que la segunda categoría le quedaba chica, y que su merecido lugar no es otro que en Primera.

Claudio Scalise

Ese equipo sin embargo, por esas cosas raras de la AFA, Rosario Central tuvo que estar parado por seis meses tras conseguir el ascenso. Con las reestructuraciones en el formato del torneo recién empezaría a competir en el segundo semestre de 1986. Por esta razón, Central tuvo que ceder a préstamo a sus jugadores a otros clubes (que todavía jugaban el Campeonato de Primera División 1985/86) para que estos no perdieran estado físico, ni ritmo de competición. Y así como Palma tuvo que vestir la camiseta de Colón durante esos seis meses de impasse, el Negro Scalise se probo la de Boca Juniors.

A su vuelta al club, fue uno de los artífices de uno de los momentos históricos más recordados por todos los canayas. Dado que se consagró campeón de Primera en el mismo año de su regreso (Campeonato 1986/87). De la mano de Don Ángel Tulio Zof ese equipo quedaría en los anales del fútbol argentino como el primero en salir campeón de la B y de la A en torneos consecutivos (y hasta la fecha el único).

Ahora bien, si uno quiere ligar el nombre de Claudio Scalise con un momento en particular, lo que viene a la cabeza del hincha no son ninguno de esos años de idas y vueltas de Central, y ni siquiera fue un partido en que defendiera los colores auriazules… o quizás sí.

Claudio Scalise

Fue durante el semestre que jugó en Boca y más precisamente en el último partido con la camiseta xeneise antes de su retorno a Arroyito. Boca Juniors y Newell’s Old Boys (el eterno rival canaya) jugaban la final de la Liguilla para ver quien clasificaría a la Libertadores que se jugaría en el segundo semestre de ese ’86.

El 8 de junio en la Bombonera, Newell’s logró un triunfo más que esperanzador, dado a que regresaba a casa con una ventaja de 2 a 0 (ambos goles del Tata Martino). Sin embargo, siete días después, el domingo 15 de junio en la cancha del Parque de la Independencia la historia sería completamente distinta. Parecía que Newell’s se quedaba con la gloría en un principio dado que Scialle abrió el marcador, eran 3 goles de ventaja y Boca no le encontraba aparentemente la vuelta. Sin embargo, el partido se empezó a poner áspero y ambos equipos terminaron jugando con 8 jugadores por las expulsiones de Martino, Llop y Pautasso por el lado del Rojinegro y Hrabina, Hoyos e Higuaín del lado de Boca. Y para colmo de males empezaron a llegar los goles de Boca: Alfredo Graciani y Gustavo Torres, ambos por dos, sellaron el 4 a 1 que le dio a Boca el pase a la Libertadores que se empezaría a jugar en unos días.

Imaginense la alegría de Scalise que no solamente regresaba a su casa en unos días, sino que también le quitaba a su eterno rival la posibilidad de jugar por segunda vez la máxima competencia continental. ¿Y cómo exteriorizó esa alegría? Simplemente, dando la vuelta olímpica con la camiseta de Central (la que tuvo debajo de la de Boca durante todo el encuentro) ante la mirada incrédula de la parcialidad leprosa… SIN LUGAR A DUDAS, UNA CANAYADA.

Claudio Scalise celebrando la Liguilla 1986