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“Harry” Hayes

JUAN ENRIQUE HAYES, más conocido como Harry, nació en el barrio rosarino de Arroyito el 20 de enero de 1891, era el hijo de una pareja de inmigrantes ingleses que habían arribado a la Argentina en un barco que transportaba carbón.

Ya de pibe su pasión fue el balompié y siempre iba a ver los partidos del entonces “Central Argentine Railway Athletic Club” que más tarde se conocería como Rosario Central, desde entonces su sueño fue el de convertirse en futbolista. Fue un delantero goleador por excelencia. Tenía un disparo de media distancia muy violento y gran fortaleza física, además de una gran maestría para definir frente al arco.

En 1907 hizo su debut en primera, a la joven edad de 16 años, con la casaca auriazul, el club en que jugó hasta el momento de su retiro en 1926. Pero previamente protagonizó la primera transferencia del fútbol rosarino. Harry había jugado sólo un partido vistiendo la camiseta del entonces Argentino de Rosario (actualmente llamado Gimnasia y Esgrima de Rosario) en un partido que jugó contra Newell’s con el solo motivo de beneficiar a su querido Central. Después de esto, el 19 de junio de 1905, cuando tan sólo contaba con 14 años, Harry se presentó ante la Liga Rosarina y pagó de su bolsillo la suma de cinco pesos en concepto de gastos de sellado para pagar su pase de Argentino a Rosario Central, pese a que en esos tiempos de balompié amateur los jugadores no recibían sueldo alguno por sus intervenciones en los encuentros domingueros.

Equipo de primera de Rosario Central (1915)

Primer equipo de Rosario Central (1915)

Durante el tiempo que jugó para Rosario Central, Harry y el club lograron siete torneos locales (Campeonatos de la Rosarina: 1908, 1914, 1915, 1916, 1917, 1919 y 1923) y cinco copas nacionales (Concurso por Eliminación: 1913; Copa Dr. Carlos Ibarguren: 1915; Copa de Honor: 1916; Copa de Competencia Jockey Club: 1916; y Copa de Competencia: 1920). Harry fue el máximo goleador centralista en los todos los títulos locales que Rosario Central obtuvo. En 1914, anotó la suma de 51 goles en 20 partidos. Además, es el máximo goleador del club de Arroyito de la historia del Clásico Rosarino ante Newell’s Old Boys, con 21 tantos.

En 1910 Hayes hizo además su debut con la Selección Argentina, en un campeonato sudamericano. El partido del debut fue ante Chile y en él anotó su primer gol con la albiceleste (3 a 1 fue el resultado final a favor de la Argentina). Más tarde, se ganó los elogios de la prensa porteña cuando jugó con la selección ante el Swindon Town de Inglaterra. Formó parte del plantel argentino subcampeón de la Copa América de 1916 y en otros partidos oficiales y amistosos. En total, jugó 20 encuentros con la celeste y blanca y anotó 6 goles.

Rosario Central 1919

Primer equipo de Rosario Central (1919)

El hermano de Harry, Ennis (Enrique de nacimiento) también jugó para Rosario Central y para el Seleccionado Argentino y su hijo Enrique Ricardo (también conocido como Harry) jugó para el Canaya en las decadas del 30 y del 40. Al tiempo que Central empezó a participar de los torneos de Primera División de la AFA era el centrodelantero titular del conjunto de Arroyito. Harry Jr. es el segundo goleador de Central con mejor promedio de gol en la historia del profesionalismo, contando sus goles desde 1939 en adelante con un promedio de 0,82 goles por partido (37 goles en 45 partidos jugados), sólo por detrás del gran Matador Mario Alberto Kempes con 0,83 (89 goles en 107 encuentros).

Entre las anécdotas que se cuentan de Harry es para recordar la que apareció en la revista Cincuentenario (de 1939 tras las Bodas de Oro de Rosario Central) sobre su primer partido, siendo un pibe, con la camiseta de Central, Harry lo relata así:

“Nunca había jugado en partidos oficiales, cuando un día faltando un jugador en una tercera me llamaron: ¡Harry desvístete! ¡Aquí hay uniforme, pero faltan botines de fútbol! ¡Arréglate nomás con los tuyos! (Siempre recuerda que llevaba unos zapatos amarillos). Y me pusieron de centro forward. Yo no se como estuve; lo cierto es que hice tres goles, que me aplaudieron, que a los tres meses pasé a segunda y que al año siguiente no solo actué en primera, sino que hasta me daba el lujo de llevar mi novia a los partidos…”

 

Harry Hayes fue realmente un jugador extraordinario. El fue iniciador y mejor maestro de una escuela que ha perdurado en le fútbol rosarino a través del tiempo. Su característica, el pase corto, la gambeta estilizada, sin descuidar el efectivismo, rubricó el virtuosismo de nuestro fútbol, que ganó así fama y prestigio en el país y en el extranjero. De modalidad propia, se le veía tomar la pelota en el centro de la cancha, gacha la cabeza, y eludir, en breves zig-zags a toda una defensa. Sus goles, de gran factura, amagando a un costado para vencer al guardavalla por el lado opuesto, hicieron época. Harry Hayes fue más tarde, cuando se hubo retirado del fútbol activo, excelente consejero dentro de la institución que durante largos años lo contó en sus filas, y ocupó también el cargo de entrenador de la Liga Rosarina de Fútbol. Maestros, él junto con su familia, del deporte que forjaron nuestra historia… una historia de pasión y buen fútbol, y que sentaron un precedente para futuras generaciones.

Como último, y como para terminar de definirlo como jugador, y especialmente, como persona, cabe citar lo que dijo en una nota hecha a El Gráfico en 1961 (cuando ya contaba con 70 años):

“No me gusta el que veo en los últimos años. Se juega a no perder y con ello se desnaturaliza el fútbol (…). Conquistar amigos, como los tuve y los tengo, conocer personalidades, visitar países y recibir satisfacciones es lo que coseché en el fútbol. Y de ello estoy íntimamente agradecido sin pensar nunca que me habría convenido más, financieramente, vivir en este tiempo de profesionalismo“.

Harry nos dejó un 25 de julio de 1976, con 85 años y habiendo visto a su Central dos veces campeón a nivel nacional y participando cuatro veces en la Libertadores en representación de la ciudad y el país. Sus ideales… aún viven en muchos de nosotros.

REFERENCIAS:

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Tácticas y formaciones

UN EQUIPO DE FÚTBOL, se sabe, está formado por un arquero y diez jugadores más, que se distribuyen en tres líneas teóricas: defensa, media y delantera. Según la táctica adoptada, habrá más jugadores en las líneas defensivas o en las de ataque.

A traves de los años la concepción de esta táctica ha ido variando sustancialmente. Y se ha ido, de a poco, variando la máxima del balompié de antaño: “La mejor defensa es el ataque” a una más conservadora como lo es hoy la de: “Los equipos se construyen de atras hacia adelante”. Para esto demos un vistazo a lo que han sido las tácticas de juego a través de la historia del deporte.

COMIENZOS

En los inicios del foot-ball asociado como deporte (1750-1850), las reglas brillaban por su ausencia y generalmente, en este deporte que se celebraba en las universidades inglesas, los players se ubican en el campo de juego con una idea fija: convertir más goles que el rival. Es por esto que no interesaba tanto cuántos tantos sufriría la valla propia sino cuántos se harían en la de enfrente.

En esos comienzos, se utilizaba como táctica lo que posteriormente se conoceria como “Sistema Primitivo” y que consistía básicamente en un arquero y diez atacantes. Algunos equipos los años 60 de ese siglo comenzaron a retrasar uno de sus jugadores (en lo que se conoció como “Sistema de Dos Líneas”), para jugar con un defensor y nueve delanteros.

Hacia el comienzo de los años 70, y debido a la gran brecha entre el defensa y los atacantes, se atrasó a uno de estos para ocupar la zona media (“1-1-8” o “Sistema de Tres Líneas”). Sin embargo, y dado a la desproporción de las líneas, todavía no existía el concepto de fútbol colectivo, sino que se buscaba el desequilibrio ofensivo a fuerza de cantidad de jugadores y fuerza física.

En 1875, se introdujo el concepto de pase al compañero, lo que suplantó las entradas solitarias y las individualidades que regían hasta entonces. Para prevenir un poco este juego en equipo, uno de los delanteros bajó a auxiliar al mediocampo (“1-2-7”) y posteriormente los holandeses, incorporaron una variante de este sistema colocando un hombre más en defensa (“2-2-6”).

Para 1883, y con el fin de crear un juego más fluido se adopta el llamado “Sistema de Cinco en Línea” (2-3-5), por los cinco atacantes que disponía en el campo de juego, o “Piramidal”, por el dibujo en la cancha, y fue por unos 50 años el sistema táctico predominante.

WM Y LÍNEAS DE 3 EN DEFENSA

En 1925, y con la modificación del “off-side” de tres a dos jugadores rivales entre el atacante y la línea de meta, los delanteros disponían de más oportunidades de convertir con lo que los equipos se vieron en la necesidad de reforzar sus defensas.

En el sistema implementado (que sería el más usado hasta 1938), y que se extendió por todo el mundo antes de la segunda Guerra Mundial, el arquero estaba siempre dispuesto a salir del arco para alejar el peligro; los defensas laterales controlaban el juego de los extremos adversarios: el medio centro (defensa central), situado entre los dos defensas, se encargaba de marcar al delantero centro adversario, los dos medios alas adoptaban una posición central, en continuo apoyo del ataque y de la defensa; los delanteros se disponían de modo que el delantero centro y los extremos constituyan los puntos más avanzados, y los interiores, más retrasados, servían de enlace con la media y participaban en las jugadas de ataque. En esta táctica, los jugadores se disponía como si cada uno fuese el vértice de una gran W (los del ataque) y de una gran M (los de la defensa). He aquí por qué se llamaba “WM” a este sistema.

Una variante del mismo sistema fue adoptada por los equipos que se encuentraban en especiales condiciones de inferioridad. Según ella, tomando como base la de la “WM”, quedaba retrasado por lo menos un jugador en la línea de tres defensas. de modo que permita a uno de ellos hacer el papel de “defensa libre” delante del arquero. Como consecuencia se alteraba la colocación de todos los jugadores, puesto que el lugar del que ha quedado retrasado lo ocupaba otro compañero, incluso un extremo tenía la misión de servir de enlace entre ataque y defensa.

4-2-4 Y EL PRESENTE

Para reforzar la defensa, se empezaron a usar sistemas con cuatro defensores. Entre ellos el “Cerrojo” (1-3-2-1-3) usado por los clubes italianos y la selección suiza en una de sus variantes, y que se atribuye al técnico argentino Alejandro Scopelli dirigiendo al Belenense de Portugal. En éste, se agregaba un hombre a las espaldas de los tres defensores y se adelantaba un poco a uno de los medios para servir de enlace con los delanteros. También, y con la selección hungara como estandarte se empezó a utilizar un “4-3-3” que desequilibraba fácilmente a la ya devenida “WM”.

Sin embargo, uno de estos sistemas con cuatro hombres en el fondo contó con un auge renovado. Éste era un sistema más cuidadoso en la defensa y más veloz en el ataque; se trataba de colocar a los jugadores en profundidad según un esquema “Diagonal”, llamado también “4-2-4”, porque tenía, además del arquero, cuatro jugadores defendiendo, dos en el medio del campo y cuatro en el ataque. Dicho esquema se llamaba diagonal porque los jugadores estaban relacionados entre sí según una disposición de tres grandes diagonales. Con esta táctica Brasil conquistó, en 1958 y en 1962, dos campeonatos mundiales consecutivos, imponiéndose sobre todo por su juego de conjunto.

Desde entonces y hasta nuestros días, ha habido modificaciones a estos esquemas más tradicionales. Se puede mencionar el “4-4-2” que se empezó a utilizar en los 70 para contar con mayor posesión de balón en el mediocampo; o la incorporación del concepto de “Fútbol Total” o “Fútbol de Pressing” de Rinus Michels en el que la tendencia general era ocupar los jugadores todos los puestos indistintamente, excepto el arquero. También se puede mencionar la táctica que implemento Bilardo en México 1986: el “3-5-2”, con un líbero y dos stoppers, en donde, los anteriormente, defensas laterales subían a reforzar un mediocampo superpoblado y con buen dominio de pelota.

Hoy en día, se aprecia más la subida de laterales (en especial después de la aparición de jugadores del nivel de Cafú y Roberto Carlos en la selección brasileña) que llegan casi a jugar de punteros; la aparición del doble-cinco, de la extinción gradual de los enganches y movidas afines. Tácticas de todos los gustos y colores, que no cabrían en una entrada de blog para encolumnarlos a todos.

Y como dirían muchos DT: “Todo sea en aras de la un fútbol más efectivo”.

Primer equipo de Rosario Central (1953)

MUY POCAS VECES surgen esos ídolos de la parcialidad que se convierten en tan propios y que no necesitan de más credenciales que las de sus nombres de pila.

Uno de estos es sin lugar a dudas Don Ángel a secas o El Viejo (como también se lo conoce cariñosamente).

Don Ángel Tulio Zof

Ángel Tulio Zof nació en Rosario el 8 de julio de 1928. Y ya como jugador empezó su carrera en el club de sus amores, Rosario Central, en 1945. Jugaba de half izquierdo, aunque también lo hacía por interior derecho del ataque o en el mediocampo. Aunque no era un negado con la pelota se recuerda también su temple aguerrido para luchar cada balón. Su debut en la Primera de Central fue el 12 de octubre de 1950, entró reemplazando al Colorado Fogel nada menos que ante el clásico rival auriazul, Newell’s Old Boys. El encuentro términaría igualado 1 a 1 y Angelito se iría consolidando en la primera canaya en la que jugó 56 partidos hasta que en 1956 fue tranferido a Huracán.

En la foto de arriba (el equipo de primera de Rosario Central de 1953) se lo puede observar como el primer jugador desde la izquierda de los que están parados.

Primer equipo de Rosario Central (1953)

Luego de su paso por el Globo siguió su carrera en Quilmes y posteriormente probaría suerte en el exterior jugando en los clubes mexicanos Atlético Celaya y Morelia, para luego seguir en el Toronto F.C. de Canadá y en los clubes estadounidenses Ukrainian National de Filadelfia (en donde se dio el gusto de jugar el primer partido televisado de los Estados Unidos) y el Hacoaj de Nueva York.

A su regresó al país, y ya habiendo colgado los botines, se puso a trabajar para el Ferrocarril como ajustador mecánico.

Su debut como técnico fue en el banco de Independiente de Bigand, al cual lo saco campeón de la Copa de Oro de la provincia de Santa Fe derrotando en la final a Unión que contaba con jugadores que participaban en la Primera B de la AFA. Por esta gran campaña, logró llegar al banco de Newell’s Old Boys, en primer lugar entre 1965 y 1967 y luego en 1969. Su primer partido en Primera División, justamente en el banco de la Lepra, fue el 13 de junio de 1965, cuando igualó con Platense 1 a 1.

Sin embargo, y aunque también le tocó dirigir en sus más de 40 años como técnico a Los Andes, Atlanta, Atlético Ledesma de Jujuy, Platense y San Martín de Tucumán, sin lugar a dudas por lo que más se lo recuerda es por su participación como director técnico de su querido Rosario Central, al que dirigió en 9 etapas diferentes.

PRIMERA ETAPA (1970-1971)

Primer equipo de Rosario Central (1970)

Su debut como DT de Central se produjo luego de la renuncia de Enrique Omar Sívori y fue el 21 de junio de 1970; cuando por la décima sexta fecha del Metropolitano de ese año Central le ganó a Huracán en Rosario 2 a 1 con 2 goles del Chango Gramajo (1 de los cuales fue desde el punto del penal).

Luego de 42 partidos; de los cuales ganó 19, empató 13 y perdió 10 le dejó su lugar a Carlos Timoteo Griguol. Su último partido en esta etapa fue el 9 de mayo de 1971 cuando Central igualó en Rosario frente a Vélez Sarsfield 2 a 2 (Alberto Gómez los 2 goles canallas) en la fecha 15ª del Metropolitano de 1971.

En su primer desafío con Rosario Central, logró el primer subcampeonato para un equipo del interior del país en el Nacional de 1970. Además por primera vez un equipo del interior lograba la clasificación a la Copa Libertadores.

SEGUNDA ETAPA (1972-1973)

En su segunda etapa reemplazó a Ángel Amadeo Labruna luego de que éste ganara el Campeonato Nacional de 1971. Su primer encuentro fue el 18 de junio de 1972 cuando por la vigésima fecha del metropolitano de ese año; Central igualó en su cancha contra Racing de Avellaneda 1 a 1 gol conquistado por Carlos Daniel Aimar.

Luego de caer derrotado frente al Huracán de Cesar Luis Menotti en Rosario por 5 goles a 0, el 6 de mayo de 1973 por la fecha 11ª del metropolitano fue reemplazado nuevamente por Carlos Timoteo Griguol. En esta etapa Don Angel dirigió a Central 39 encuentros; de los cuales ganó 17, empató 11 y también perdió 11.

Don Ángel Tulio Zof

TERCERA ETAPA (1979)

En el tercer regreso a su “segunda casa” sustituyó a Carlos Griguol y tuvo un debut inmejorable; ya que la “Sinfónica” de Don Angel goleó en Arroyito a Chacarita Juniors 6 a 0 con 3 goles de Guillermo Trama, Giuliano, Gaitán y Rubén Diaz.

Su último cotejo en esta etapa fue el 16 de diciembre de 1979 cuando Central quedó eliminado en las semifinales del Nacional de ese año al perder frente a River Plate en el Gigante de Arroyito 3 a 1. Félix Lorenzo Orte conquistó el gol de Central. En esta etapa Zof dirigió 37 partidos; ganó 18, empató 11 y perdió solamente 8. Fue reemplazado por Roberto Marcos Saporiti.

CUARTA ETAPA (1980-1982)

Primer equipo de Rosario Central (1980)

Su cuarto regreso a Rosario Central marcó su primer título con los canayas; al ganar el Campeonato Nacional de 1980 frente al Racing de Córdoba de Alfio Basile. En esta etapa ocupó el lugar que dejó vacante Roberto Marcos Saporiti; y su primer cotejo fue el 1º de junio de 1980 cuando Central igualó en Rosario versus Quilmes 0 a 0 por la vigésima fecha del Metropolitano de 1980.

Don Ángel con la "Sinfónica" (1980)

Después de 134 partidos; 50 triunfos, 45 empates y 39 derrotas fue reemplazado interinamente por José Aurelio Pascuttini y Ricardo Palma; y luego definitivamente por Vicente Cayetano Rodríguez. Su último partido en esta etapa fue el 8 de Enero de 1983; fecha 34ª del Metropolitano de 1982, Central perdió en Córdoba frente a Talleres 3 a 1 (Darío Campagna el gol de Central).

QUINTA ETAPA (1986-1990)

Primer equipo de Rosario Central (1986/1987)

En su quinta etapa como entrenador de Rosario Central, tomó el lugar que dejó Jorge Pedro Marchetta luego de obtener el ascenso a primera división en el año 1985. Su primer partido fue el 13 de Julio de 1986; primera fecha del Campeonato 1986/87 Central empató en Buenos Aires frente a San Lorenzo 1 a 1 gol conquistado por Adelqui Mario Cornaglia.

Su último cotejo en esta etapa fue el 23 de diciembre de 1990; última fecha del Apertura 1990/91 Central perdió con Ferro Carril Oeste en el gigante de Arroyito 1 a 0. Fue reemplazado por Carlos Daniel Aimar.

En esta etapa (la de mayor cantidad de partidos en Central); dirigió 173 encuentros; ganó 63, empató 67, perdió 41 y la AFA le dio por perdido a ambos equipos dos partidos contra Newell’s.

Su mayor logro fue la obtención del Campeonato 1986/87; hecho inédito en la historia del Fútbol Argentino; ya que Rosario Central se convirtió en el primer equipo en volver de la segunda categoría y al año siguiente salir campeón de la categoría máxima de nuestro fútbol.

SEXTA ETAPA (1991)

En su sexta etapa sustituyó a Carlos Daniel Aimar y su primer partido fue el 21 de abril de 1991 cuando Central con goles de Carlos David Nazareno Bisconti y Miguel Angel Gambier derrotó en Rosario a San Lorenzo 2 a 1 por la novena fecha del Clausura 1990/91.

Su último cotejo de esta etapa fue en Corrientes el 22 de diciembre de 1991; cuando Central perdió frente a Deportivo Mandiyú 3 a 1 (Adrián Mahía el gol de Central) por la última fecha del Apertura 1991. En esta etapa dirigió 30 partidos; ganó 8, empató 14 y perdió 8 y fue reemplazado por Eduardo Solari.

SÉPTIMA ETAPA (1995-1997)

Primer equipo de Rosario Central (1995)

En esta etapa como DT de Central (la séptima); reemplazó a Jorge Pedro Marchetta aunque Central fue dirigido por Enrique Nene Fernandez las últimas 2 fechas del Clausura 1995. Su primer partido fue el 13 de agosto de 1995; segunda fecha del Apertura 1995 frente a Vélez en Liniers y Central perdió 1 a 0.

El 19 de diciembre de 1995 se consagró campeón de la Copa Conmebol en una histórica final frente a Atlético Mineiro de Brasil y obtuvo el primer título sudamericano para un equipo del interior del país. Su último encuentro como D.T. de Central fue el 2 de junio de 1997 cuando el Canaya derrotó a Banfield en el Gigante de Arroyito 2 a 0 goles de Daniel Kesman y Darío Scotto por la fecha nro. 15 del Clausura 96/97. En esta última etapa dirigió a Central en 69 partidos de los cuales ganó 24, empató 25 y perdió 20.

Don Ángel Tulio Zof

OCTAVA ETAPA (2004-2005)

Ya retirado del fútbol profesional y trabajando en las divisiones inferiores y como director general del fútbol de Rosario Central desde la asunción de Pablo Scarabino al frente de la presidencia de Central, Zof tuvo que volver a hacerse cargo del equipo en agosto del año pasado luego de siete años debido a la crisis futbolística por la cual atravesaba el equipo tras el alejamiento de Víctor Púa.

Con Ariel Cuffaro Russo le pusieron el pecho a las balas y Central lograron cosechar 30 puntos en el Apertura 2004 y 31 en el Clausura 2005 logrando clasificar a los canallas a la Copa Sudamericana 2005 y a la Copa Libertadores 2006.

NOVENA ETAPA (2006)

Ariel Cuffaro Russo se había hecho cargo del equipo durante el Apertura 2005. Pero luego de eliminar a Newell’s de la Sudamericana el equipo entró en una debacle en el torneo local y tuvo que renunciar en la 15ª fecha. Allí tomó nuevamente la posta Don Ángel quien se hizo cargo de las últimas cuatro fechas del Apertura 2005, los dos primeros partidos de la Libertadores 2006 y las primeras siete fechas del Clausura 2006. Hasta que una noche en un empate 1 a 1 ante Argentinos Juniors en Arroyito plagado de incidentes decidió dar un paso al costado.

En total entre todos los clubes que ha dirigido cuenta con un historial de 909 partidos en su haber (607 con Central, 97 con Newell’s, 72 con Los Andes, 49 con Atlético Ledesma, 34 con Platense, 28 con Atlanta y 22 con San Martín de Tucumán). Dirigió 37 campeonatos; de los 909 encuentros dirigidos, ganó 330, empató 312 y perdió 267. Por torneos de AFA llegó a dirigir 875 encuentros y además con Central a nivel internacional otros 36 cotejos repartidos en 7 torneos internacionales: 3 Libertadores (1971, 1981 y 1987), 2 Conmebol (1995 y 1996), y las copas de Oro y Master de Campeones de la Conmebol (ambas jugadas en 1996).

En los clásicos, desde el banco de Central dirigió en 37 oportunidades. Rosario Central ganó 13 partidos, empató 13 y perdió solamente en 9 ocasiones (sin contar los descontados por la AFA).

CIUDADANO ILUSTRE

Finalmente, y tras una gloriosa carrera, el 21 de abril de 2005 se le otorgó la distinción de “Ciudadano Ilustre” ante un Consejo Municipal de Rosario colmado. Además de los presentes, los numerosos hinchas de Central que no pudieron estar en la ceremonia, siguieron desde la calle las alternativas de la denominación de Zof, a través de una pantalla gigante.

El entrenador pronunció un sencillo discurso, concordante con su personalidad, que debió interrumpir en dos oportunidades cuando su voz se quebró por la emoción, que lo puso al borde de las lágrimas.

Don Ángel recibiendo la distinción de Ciudadano Ilustre

Por nuestra parte, los canayas de ley, estaremos siempre agradecidos por todo lo que Don Ángel nos dio, y para los nuestros simplemente será… EL ÁNGEL CANAYA.

DUEÑOS DE LA GAMBETA, jugadores con regate, finta, dribbling. El futbolista habilidoso cuenta con un sinfín de jugadas que le posibilitan demostrar su capacidad en el verde césped. Sabe tratar con amor a la pelota. Haciendo tacos y jueguitos o simplemente matándola con el pecho y poniéndola como con un guante para que un compañero defina.

De entre todas las jugadas de calidad de nuestro querido balompié hay algunas que tienen marca registrada, nombre y apellido.

Veamos algunas de ellas y sus origenes…

Giovanni Roccotelli

RABONA

Aunque este movimiento se popularizó principalmente en los últimos años, la primera vez que se vio una rabona sobre un terreno de juego europeo fue el 22 de enero de 1978, cuando esta jugada fue ejecutada por el jugador italiano Giovanni Roccotelli, cuando jugaba en el Ascoli Calcio en un partido contra el Modena. En aquellos años, esta jugada era denominada “tiro-cruzado”.

Ricardo Infante

Sin embargo su origen, aunque aún incierto, se remonta a las tierras sudamericanas. De acuerdo a algunas fuentes, la primera rabona fue efectuada por Pelé en 1957 en un campeonato paulista. Sin embargo, según un cuento del argentino Gustavo Flores publicado en el libro“Estudiantes, historia de 100 años”Ricardo Infante fue quien en 1948, en un partido de Estudiantes de La Plata ante Rosario Central, definió notablemente una jugada que terminó en gol. La revista El Gráfico le hizo una caricatura vestido de alumno: “El Infante que se hizo la rabona”, decía el título. Había con esto nacido el nombre para una de las jugadas más seductoras que puede ofrecer el fútbol.

Cesareo Onzari

GOL OLÍMPICO

La primera transmisión radial de un partido de fútbol en el mundo, fue realizada por LOR Radio Argentina, el 2 de octubre de 1924, por parte de Horacio Martínez Seeber y Atilio Casime; se trató del partido que Argentina venciera a Uruguay 2-1 y en el que Cesáreo Onzari convirtió el primer gol de córner de la historia, que fue denominado gol olímpico, precisamente por haber sido convertido contra Uruguay, que había ganado los Juegos Olímpicos de ese año.

Ramón Unzaga Asla

CHILENA

Debe su nombre al chileno Ramón Unzaga Asla.

En 1914, por primera vez en la historia del fútbol, en el estadio El Morro de Talcahuano, Unzaga, del club Estrella del Mar, marcó un gol luego de suspenderse en el aire y golpear de tijera el balón de espaldas al jugador y al arco contrario. Jugando por la selección chilena, Unzaga -de origen vasco- repitió la jugada en un torneo sudamericano jugado en el balneario de Viña del Mar, en 1920, ahora con brasileños, uruguayos y argentinos en las tribunas.

Unzaga fue un atleta completo que muchas veces compitió en torneos de salto con garrocha, donde quedaba en el aire de forma horizontal, con la espalda apuntando al suelo, movimiento similar al de “la chilena”.

David Arellano

El jugador de Colo Colo David Arellano exhibió la acrobacia en Valladolid, España, en 1927, y allí los periodistas hispanos bautizaron la jugada como “chilena”.

BICICLETA

Por el año 1911, llegó a la primera de Boca Juniors un puntero que en poco tiempo se convirtió en dueño indiscutido del puesto y fue carta de triunfo. Su nombre era Pedro B. Journal. Su juego respetaba todo lo que el manual del “wing-wing” ordena. Gambeta, velocidad, improvisación y picardía, para encarar hacia el arco rival.

Pedro B. Journal "Calomino"

Fue, si nos permite el término, el inventor de la “bicicleta”. La maniobra consistía en pasar los una y otra vez la pelota sin tocarla, hasta que el rival se desacomodaba y Pedro quedaba con el camino libre para continuar su marcha al lado de la línea de cal. Lo hacía con destreza y precisión y desde entonces llegó a ser la jugada que le pedían los simpatizantes en los encuentros.

Cuando ya se había afirmado en la titularidad, los simpatizantes boquenses, en su gran mayoría inmigrantes italianos, les costaba sumo esfuerzo pronunciar el nombre de aquel hábil jugador, que hacía delicias para el espectáculo. Entonces lo identificaban con un apodo o adaptaban el apellido a su tergiversado castellano. Journal fue apodado “Calumín”. Con rapidez el sobrenombre fue ya de manejo popular. Así al poco tiempo fue apellidado “Calomino”, con el cual se lo recuerda en estos tiempos.

“Gigante de Arroyito”

HASTA EL AÑO 1927 Rosario Central, y antes de que se asentará definitivamente en los terrenos donde hoy se emplaza el Estadio Mundialista “Gigante de Arroyito”, usó diferentes campos de juego para la práctica del deporte.

Esta es una breve historia de las canchas auriazules desde los comienzos en terrenos de los ferrocarriles hasta el presente en lo que es el “Templo Auriazul”.

PRIMERAS CANCHAS: EN LOS FERROCARRILES Y PLAZA OLDENDORF

Los Sres. W. O. Lucas y T. G. Russell admiradores del “Central Argentine Railway Athletic Club” (como se lo conocía en sus comienzos a Rosario Central) consiguieron, dentro de los terrenos de la empresa (el F. C. Central Argentino), el espacio para instalar la primera cancha de en que se iniciaron las prácticas de fútbol al tiempo de la fundación del club en 1889.

Esta cancha estaba ubicada entre el Portón Nº 3 y Portón Nº 4, en las proximidades del Pasaje Celedonio Escalada (en ese entonces Pasaje de Las Cadenas).

Debido a que los la empresa ferroviaria solicitó la devolución de estos terrenos al necesitarlos, pocos años después de su fundación, en 1896, se construyó la que fue llamada Plaza Oldendorf y que estaba ubicada en la Avda. Alberdi y Jorge Harding, pero al lotearse esos terrenos, el club se vio nuevamente obligado a buscar un lugar donde poder desarrollar sus actividades deportivas, sin que estas contrariedades disminuyeran en lo más mínimo el entusiasmo de sus dirigentes y sostenedores.

LA QUINTA SANGUINETTI

“Quinta Sanguinetti”

Fue así como se llegó a la Quinta Sanguinetti en 1902. Era la famosa “cancha del cruce” o “la cancha de Talleres” (en honor al nombre del barrio, el cual coincidía con el nombre como se lo conocía popularmente al club en ese entonces), donde empezaron a surgir con carácteres propios grandes figuras de nuestro fútbol. Eso era al comienzo nada más que un descampado pues no se dejaban de noche ni tan siquiera los arcos ya que la experiencia les había hecho comprender que no faltaría vecino aprovechado que los empleara cómodamente como leña.

Poseían nada más que una casilla y cuando se hacía práctica de fútbol, previamente los entusiastas deportistas tenían el trabajo de colocar los arcos, que al final eran nuevamente desarmados.

Desfilaron por esa cancha grandes valores de Rosario Central y con esto se siguió reafirmando considerablemente su personalidad y prestigio. Tanta fue la popularidad que el equipo fue ganando que se debió construir una tribuna de 25 metros para dar cabida a los simpatizantes centralistas. En la quinta Sanguinetti se siguió hasta el año 1918, pero hubo posteriormente que cambiar de cancha nuevamente.

VUELTA A LOS FERROCARRILES

No se alejaron de la zona, y lo que hicieron fue volver a las inmediaciones del lugar inicial pues la cancha se instaló en 1919 en terrenos de la empresa del F. C. C. A., cerca de la Estación Castellanos, por Avda. Alberdi.

El estadio de Rosario Central permaneció en ese lugar hasta 1924. Pero el 1° de agosto de 1925, luego de una asamblea, se decidió romper finalmente con el vínculo que Rosario Central tenía con el Ferrocarril. De esta manera se producía la absoluta independencia de la entidad de la empresa ferroviaria donde se había iniciado y dejó los terrenos para dar los primeros pasos que habrían de conducirlo a la construcción de su actual estadio. El 28 de noviembre de 1925 la Municipalidad le concedió al club, por el término de 20 años, el terreno de la Avda. Génova y Juan B. Cordiviola en el que actualmente se emplaza el estadio canaya.

CERCA DEL PARQUE DE LA INDEPENDENCIA

Durante la construcción del nuevo estadio, Rosario Central salió por un breve tiempo de su emplazamiento habitual en zona norte y se acercó al sur rosarino. En la cancha del Club A. Bolsa de Comercio, situado en Avda. Ovidio Lagos y E. Zeballos, actuó en los años 1925 y 1926.

GÉNOVA Y CORDIVIOLA

“Gigante de Arroyito”

Su paso por la cancha de la Bolsa no fue nada más que transitorio, pues el 1º de diciembre de 1927 comenzó a jugar en el actual estadio emplazado a la orilla del río Paraná con tribunas que ofrecían comodidad para 7.000 espectadores.

La primera actuación oficial en ese campo de juego tuvó un grato recuerdo: ese día el primer equipo de Rosario Central se impuso a su tradicional adversario, Newell’s Old Boys, por 4 tantos contra 2.

“Gigante de Arroyito”

Para el año 1928 se comenzó con una ampliación del estadio que contaría con una construcción completamente de hormigón armado para 35.000 espectadores (solamente el estadio de Independiente contaba con una instalación similar en toda Sudamérica en ese entonces) y plateas con butacas pullman únicas en Rosario en su época.

Finalmente, el 27 de octubre de 1929 se inauguraron estas nuevas obras con en un encuentro amistoso ante Peñarol de Montevideo, finalizado en empate.

Hacia 1946, al aproximarse la fecha de vencimiento de la concesión, el presidente club (Roberto Monserrat) compró un terreno de 38.000 metros cuadrados ubicado en las calles Iriondo y Avenida Pellegrini con la intención de construir su estadio (se planeaba llamar al mismo “Estadio Monumental” en un comienzo). El terreno pertenecía al Ferrocarril y fue sometido a remate público.

En 1951 el club rosarino le entregó al municipio esos 38.000 m2 que había comprado entre las calles Iriondo y Pellegrini a cambio de los 35.000 m2 que ya utilizaba desde 1927 en Cordiviola y Avenida Génova y en donde ya tenía su estadio. La negociación fue exitosa y de esta manera, Rosario Central pudo hacerse de la propiedad definitiva de los mismos el 26 de junio de ese año.

MÁS REFORMAS EN EL ESTADIO PROPIO

“Gigante de Arroyito”

En 1955 se comenzaron los trabajos en la tribuna alta del estadio, con el dinero obtenido por la venta al Inter de Milán del goleador de ese campeonato, Oscar Massei (21 tantos).

Más obras se realizaron en los años subsiguientes. En 1957 se comienza la contrucción de la doble tribuna con visera que da a la calle Cordiviola, que reemplazaría a la por entonces tribuna oficial. La construcción estaba programada en tres etapas dejando las restantes para el año 1963 y 1968.

Para 1973 salieron a circulación chequeras del Banco Monserrat de Rosario para que tantos los socios como los simpatizantes que quisieran sustentar las obras lo pudieran hacer.

“Gigante de Arroyito”

En 1974Rosario Central y Newell’s Old Boys presentaron a sus respectivos estadios como potenciales sedes para la Copa Mundial de 1978 que se disputaría en Argentina. Y el 11 de octubre de ese año llegó el comité de la FIFA con João Havelange a la cabeza y luego de una exposición de ambos clubes en el Palacio Municipal se hizo una recorrida por los estadios y sus alrededores. Tras la aprobación de la AFA y de la FIFA, se decidió que el estadio de Rosario Central sería el elegido para representar a la ciudad de Rosario en la mayor fusta futbolística a nivel de selecciones nacionales.

“Gigante de Arroyito”

Había trabajo para hacer. Ya para el año 1975 el estadio ya contaba con las tribunas bajas y altas detrás de los arcos y las y las tribunas bajas y altas de Cordiviola y la que esta de espaldas al río.

En el año 1976 el ente autárquico mundial 78 (EAM 78) se hace cargo del resto de los detalles entre los que están la instalación del autotrol, las torres de iluminación, la sala de prensa, la finalización de la platea alta, y otros detalles que ascendían a un 15% de las obras con las que actualmente cuenta el  estadio ya que el 85% había sido construido en su totalidad por el club a lo largo de las décadas anteriores a que el mismo hiciera estos últimos retoques en la estructura de la cancha.

“Gigante de Arroyito”

Actualmente el “Gigante” está conformado por las dos populares que están detrás de los arcos, la que da a Regatas y la que da a Avda. Genova con una capacidad de 11.000 espectadores aproximadamente cada una, y las plateas que se encuentran a espaldas al río Paraná y a calle Cordiviola ubicadas al costado del campo de juego cuentan con capacidad de 20.000 personas cómodamente sentadas. En sumatoria, la capacidad actual del mismo es de 41.654 personas.

Los partidos la Copa del Mundo 1978 que se disputaron en el estadio canaya fueron seis. Por la primera ronda del Grupo 2, el 2 de junio se enfrentaron Túnez – México (3 a 1, concurrencia: 17.396); el 6 de junio: Polonia – Túnez (1 a 0, concurrencia: 9.624) y el 10 de junio: Polonia – México (3 a 1, concurrencia: 22.651). Por la segunda ronda se pudieron seguir desde el Estadio Mundialista de Arroyito los 3 partidos de la Selección Argentina: la victoria 2 a 0 frente a Polonia (14 de junio, concurrencia: 37.091), el empate sin goles ante Brasil (18 de junio, concurrencia: 37.326) y el recordado triunfo por 6 a 0 frente al seleccionado de Perú (21 de junio, concurrencia: 37.315) que clasificó a Argentina a jugar la final contra Holanda que finalmente obtendría.

“Gigante de Arroyito”

REFERENCIAS:

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