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Claudio Scalise

CLAUDIO ALBERTO SCALISE, apodado el Negro, fue uno de esos jugadores que siempre vivirán en la historia del fútbol, no sólo por su virtuosismo como puntero izquierdo, sus corridas por la banda y sus centros al área, sino más bien por la picardia que siempre lo caracterizó y su pasión por el equipo de sus amores: Rosario Central.

Scalise (junto con Chazarreta y el Tordo Palma) fue de los pocos jugadores que quedaron en Central tras el descenso de 1984, que se sufrió por impericias de la dirigencia auriazul en el desmantelamiento del equipo campeón de 1980 y los cambios de técnicos (cualquier parecido con nuestros días es mera coincidencia). La gran mayoría de los jugadores emprendieron el éxodo hacia otros destinos, pero no el Negro quien prefirió no abandonar el barco y quedarse a remarla para el retorno a primera.

Primer equipo de Rosario Central (1985)

Y justamente, 1985 no fue un año más para los canayas, con un equipo de recordadas figuras y bajo la dirección de Pedro Marchetta, Central logró el tan deseado ascenso a Primera División y demostró una vez más (como ocurriera en 1942 y 1951) que la segunda categoría le quedaba chica, y que su merecido lugar no es otro que en Primera.

Claudio Scalise

Ese equipo sin embargo, por esas cosas raras de la AFA, Rosario Central tuvo que estar parado por seis meses tras conseguir el ascenso. Con las reestructuraciones en el formato del torneo recién empezaría a competir en el segundo semestre de 1986. Por esta razón, Central tuvo que ceder a préstamo a sus jugadores a otros clubes (que todavía jugaban el Campeonato de Primera División 1985/86) para que estos no perdieran estado físico, ni ritmo de competición. Y así como Palma tuvo que vestir la camiseta de Colón durante esos seis meses de impasse, el Negro Scalise se probo la de Boca Juniors.

A su vuelta al club, fue uno de los artífices de uno de los momentos históricos más recordados por todos los canayas. Dado que se consagró campeón de Primera en el mismo año de su regreso (Campeonato 1986/87). De la mano de Don Ángel Tulio Zof ese equipo quedaría en los anales del fútbol argentino como el primero en salir campeón de la B y de la A en torneos consecutivos (y hasta la fecha el único).

Ahora bien, si uno quiere ligar el nombre de Claudio Scalise con un momento en particular, lo que viene a la cabeza del hincha no son ninguno de esos años de idas y vueltas de Central, y ni siquiera fue un partido en que defendiera los colores auriazules… o quizás sí.

Claudio Scalise

Fue durante el semestre que jugó en Boca y más precisamente en el último partido con la camiseta xeneise antes de su retorno a Arroyito. Boca Juniors y Newell’s Old Boys (el eterno rival canaya) jugaban la final de la Liguilla para ver quien clasificaría a la Libertadores que se jugaría en el segundo semestre de ese ’86.

El 8 de junio en la Bombonera, Newell’s logró un triunfo más que esperanzador, dado a que regresaba a casa con una ventaja de 2 a 0 (ambos goles del Tata Martino). Sin embargo, siete días después, el domingo 15 de junio en la cancha del Parque de la Independencia la historia sería completamente distinta. Parecía que Newell’s se quedaba con la gloría en un principio dado que Scialle abrió el marcador, eran 3 goles de ventaja y Boca no le encontraba aparentemente la vuelta. Sin embargo, el partido se empezó a poner áspero y ambos equipos terminaron jugando con 8 jugadores por las expulsiones de Martino, Llop y Pautasso por el lado del Rojinegro y Hrabina, Hoyos e Higuaín del lado de Boca. Y para colmo de males empezaron a llegar los goles de Boca: Alfredo Graciani y Gustavo Torres, ambos por dos, sellaron el 4 a 1 que le dio a Boca el pase a la Libertadores que se empezaría a jugar en unos días.

Imaginense la alegría de Scalise que no solamente regresaba a su casa en unos días, sino que también le quitaba a su eterno rival la posibilidad de jugar por segunda vez la máxima competencia continental. ¿Y cómo exteriorizó esa alegría? Simplemente, dando la vuelta olímpica con la camiseta de Central (la que tuvo debajo de la de Boca durante todo el encuentro) ante la mirada incrédula de la parcialidad leprosa… SIN LUGAR A DUDAS, UNA CANAYADA.

Claudio Scalise celebrando la Liguilla 1986

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Primer equipo de Rosario Central (1953)

MUY POCAS VECES surgen esos ídolos de la parcialidad que se convierten en tan propios y que no necesitan de más credenciales que las de sus nombres de pila.

Uno de estos es sin lugar a dudas Don Ángel a secas o El Viejo (como también se lo conoce cariñosamente).

Don Ángel Tulio Zof

Ángel Tulio Zof nació en Rosario el 8 de julio de 1928. Y ya como jugador empezó su carrera en el club de sus amores, Rosario Central, en 1945. Jugaba de half izquierdo, aunque también lo hacía por interior derecho del ataque o en el mediocampo. Aunque no era un negado con la pelota se recuerda también su temple aguerrido para luchar cada balón. Su debut en la Primera de Central fue el 12 de octubre de 1950, entró reemplazando al Colorado Fogel nada menos que ante el clásico rival auriazul, Newell’s Old Boys. El encuentro términaría igualado 1 a 1 y Angelito se iría consolidando en la primera canaya en la que jugó 56 partidos hasta que en 1956 fue tranferido a Huracán.

En la foto de arriba (el equipo de primera de Rosario Central de 1953) se lo puede observar como el primer jugador desde la izquierda de los que están parados.

Primer equipo de Rosario Central (1953)

Luego de su paso por el Globo siguió su carrera en Quilmes y posteriormente probaría suerte en el exterior jugando en los clubes mexicanos Atlético Celaya y Morelia, para luego seguir en el Toronto F.C. de Canadá y en los clubes estadounidenses Ukrainian National de Filadelfia (en donde se dio el gusto de jugar el primer partido televisado de los Estados Unidos) y el Hacoaj de Nueva York.

A su regresó al país, y ya habiendo colgado los botines, se puso a trabajar para el Ferrocarril como ajustador mecánico.

Su debut como técnico fue en el banco de Independiente de Bigand, al cual lo saco campeón de la Copa de Oro de la provincia de Santa Fe derrotando en la final a Unión que contaba con jugadores que participaban en la Primera B de la AFA. Por esta gran campaña, logró llegar al banco de Newell’s Old Boys, en primer lugar entre 1965 y 1967 y luego en 1969. Su primer partido en Primera División, justamente en el banco de la Lepra, fue el 13 de junio de 1965, cuando igualó con Platense 1 a 1.

Sin embargo, y aunque también le tocó dirigir en sus más de 40 años como técnico a Los Andes, Atlanta, Atlético Ledesma de Jujuy, Platense y San Martín de Tucumán, sin lugar a dudas por lo que más se lo recuerda es por su participación como director técnico de su querido Rosario Central, al que dirigió en 9 etapas diferentes.

PRIMERA ETAPA (1970-1971)

Primer equipo de Rosario Central (1970)

Su debut como DT de Central se produjo luego de la renuncia de Enrique Omar Sívori y fue el 21 de junio de 1970; cuando por la décima sexta fecha del Metropolitano de ese año Central le ganó a Huracán en Rosario 2 a 1 con 2 goles del Chango Gramajo (1 de los cuales fue desde el punto del penal).

Luego de 42 partidos; de los cuales ganó 19, empató 13 y perdió 10 le dejó su lugar a Carlos Timoteo Griguol. Su último partido en esta etapa fue el 9 de mayo de 1971 cuando Central igualó en Rosario frente a Vélez Sarsfield 2 a 2 (Alberto Gómez los 2 goles canallas) en la fecha 15ª del Metropolitano de 1971.

En su primer desafío con Rosario Central, logró el primer subcampeonato para un equipo del interior del país en el Nacional de 1970. Además por primera vez un equipo del interior lograba la clasificación a la Copa Libertadores.

SEGUNDA ETAPA (1972-1973)

En su segunda etapa reemplazó a Ángel Amadeo Labruna luego de que éste ganara el Campeonato Nacional de 1971. Su primer encuentro fue el 18 de junio de 1972 cuando por la vigésima fecha del metropolitano de ese año; Central igualó en su cancha contra Racing de Avellaneda 1 a 1 gol conquistado por Carlos Daniel Aimar.

Luego de caer derrotado frente al Huracán de Cesar Luis Menotti en Rosario por 5 goles a 0, el 6 de mayo de 1973 por la fecha 11ª del metropolitano fue reemplazado nuevamente por Carlos Timoteo Griguol. En esta etapa Don Angel dirigió a Central 39 encuentros; de los cuales ganó 17, empató 11 y también perdió 11.

Don Ángel Tulio Zof

TERCERA ETAPA (1979)

En el tercer regreso a su “segunda casa” sustituyó a Carlos Griguol y tuvo un debut inmejorable; ya que la “Sinfónica” de Don Angel goleó en Arroyito a Chacarita Juniors 6 a 0 con 3 goles de Guillermo Trama, Giuliano, Gaitán y Rubén Diaz.

Su último cotejo en esta etapa fue el 16 de diciembre de 1979 cuando Central quedó eliminado en las semifinales del Nacional de ese año al perder frente a River Plate en el Gigante de Arroyito 3 a 1. Félix Lorenzo Orte conquistó el gol de Central. En esta etapa Zof dirigió 37 partidos; ganó 18, empató 11 y perdió solamente 8. Fue reemplazado por Roberto Marcos Saporiti.

CUARTA ETAPA (1980-1982)

Primer equipo de Rosario Central (1980)

Su cuarto regreso a Rosario Central marcó su primer título con los canayas; al ganar el Campeonato Nacional de 1980 frente al Racing de Córdoba de Alfio Basile. En esta etapa ocupó el lugar que dejó vacante Roberto Marcos Saporiti; y su primer cotejo fue el 1º de junio de 1980 cuando Central igualó en Rosario versus Quilmes 0 a 0 por la vigésima fecha del Metropolitano de 1980.

Don Ángel con la "Sinfónica" (1980)

Después de 134 partidos; 50 triunfos, 45 empates y 39 derrotas fue reemplazado interinamente por José Aurelio Pascuttini y Ricardo Palma; y luego definitivamente por Vicente Cayetano Rodríguez. Su último partido en esta etapa fue el 8 de Enero de 1983; fecha 34ª del Metropolitano de 1982, Central perdió en Córdoba frente a Talleres 3 a 1 (Darío Campagna el gol de Central).

QUINTA ETAPA (1986-1990)

Primer equipo de Rosario Central (1986/1987)

En su quinta etapa como entrenador de Rosario Central, tomó el lugar que dejó Jorge Pedro Marchetta luego de obtener el ascenso a primera división en el año 1985. Su primer partido fue el 13 de Julio de 1986; primera fecha del Campeonato 1986/87 Central empató en Buenos Aires frente a San Lorenzo 1 a 1 gol conquistado por Adelqui Mario Cornaglia.

Su último cotejo en esta etapa fue el 23 de diciembre de 1990; última fecha del Apertura 1990/91 Central perdió con Ferro Carril Oeste en el gigante de Arroyito 1 a 0. Fue reemplazado por Carlos Daniel Aimar.

En esta etapa (la de mayor cantidad de partidos en Central); dirigió 173 encuentros; ganó 63, empató 67, perdió 41 y la AFA le dio por perdido a ambos equipos dos partidos contra Newell’s.

Su mayor logro fue la obtención del Campeonato 1986/87; hecho inédito en la historia del Fútbol Argentino; ya que Rosario Central se convirtió en el primer equipo en volver de la segunda categoría y al año siguiente salir campeón de la categoría máxima de nuestro fútbol.

SEXTA ETAPA (1991)

En su sexta etapa sustituyó a Carlos Daniel Aimar y su primer partido fue el 21 de abril de 1991 cuando Central con goles de Carlos David Nazareno Bisconti y Miguel Angel Gambier derrotó en Rosario a San Lorenzo 2 a 1 por la novena fecha del Clausura 1990/91.

Su último cotejo de esta etapa fue en Corrientes el 22 de diciembre de 1991; cuando Central perdió frente a Deportivo Mandiyú 3 a 1 (Adrián Mahía el gol de Central) por la última fecha del Apertura 1991. En esta etapa dirigió 30 partidos; ganó 8, empató 14 y perdió 8 y fue reemplazado por Eduardo Solari.

SÉPTIMA ETAPA (1995-1997)

Primer equipo de Rosario Central (1995)

En esta etapa como DT de Central (la séptima); reemplazó a Jorge Pedro Marchetta aunque Central fue dirigido por Enrique Nene Fernandez las últimas 2 fechas del Clausura 1995. Su primer partido fue el 13 de agosto de 1995; segunda fecha del Apertura 1995 frente a Vélez en Liniers y Central perdió 1 a 0.

El 19 de diciembre de 1995 se consagró campeón de la Copa Conmebol en una histórica final frente a Atlético Mineiro de Brasil y obtuvo el primer título sudamericano para un equipo del interior del país. Su último encuentro como D.T. de Central fue el 2 de junio de 1997 cuando el Canaya derrotó a Banfield en el Gigante de Arroyito 2 a 0 goles de Daniel Kesman y Darío Scotto por la fecha nro. 15 del Clausura 96/97. En esta última etapa dirigió a Central en 69 partidos de los cuales ganó 24, empató 25 y perdió 20.

Don Ángel Tulio Zof

OCTAVA ETAPA (2004-2005)

Ya retirado del fútbol profesional y trabajando en las divisiones inferiores y como director general del fútbol de Rosario Central desde la asunción de Pablo Scarabino al frente de la presidencia de Central, Zof tuvo que volver a hacerse cargo del equipo en agosto del año pasado luego de siete años debido a la crisis futbolística por la cual atravesaba el equipo tras el alejamiento de Víctor Púa.

Con Ariel Cuffaro Russo le pusieron el pecho a las balas y Central lograron cosechar 30 puntos en el Apertura 2004 y 31 en el Clausura 2005 logrando clasificar a los canallas a la Copa Sudamericana 2005 y a la Copa Libertadores 2006.

NOVENA ETAPA (2006)

Ariel Cuffaro Russo se había hecho cargo del equipo durante el Apertura 2005. Pero luego de eliminar a Newell’s de la Sudamericana el equipo entró en una debacle en el torneo local y tuvo que renunciar en la 15ª fecha. Allí tomó nuevamente la posta Don Ángel quien se hizo cargo de las últimas cuatro fechas del Apertura 2005, los dos primeros partidos de la Libertadores 2006 y las primeras siete fechas del Clausura 2006. Hasta que una noche en un empate 1 a 1 ante Argentinos Juniors en Arroyito plagado de incidentes decidió dar un paso al costado.

En total entre todos los clubes que ha dirigido cuenta con un historial de 909 partidos en su haber (607 con Central, 97 con Newell’s, 72 con Los Andes, 49 con Atlético Ledesma, 34 con Platense, 28 con Atlanta y 22 con San Martín de Tucumán). Dirigió 37 campeonatos; de los 909 encuentros dirigidos, ganó 330, empató 312 y perdió 267. Por torneos de AFA llegó a dirigir 875 encuentros y además con Central a nivel internacional otros 36 cotejos repartidos en 7 torneos internacionales: 3 Libertadores (1971, 1981 y 1987), 2 Conmebol (1995 y 1996), y las copas de Oro y Master de Campeones de la Conmebol (ambas jugadas en 1996).

En los clásicos, desde el banco de Central dirigió en 37 oportunidades. Rosario Central ganó 13 partidos, empató 13 y perdió solamente en 9 ocasiones (sin contar los descontados por la AFA).

CIUDADANO ILUSTRE

Finalmente, y tras una gloriosa carrera, el 21 de abril de 2005 se le otorgó la distinción de “Ciudadano Ilustre” ante un Consejo Municipal de Rosario colmado. Además de los presentes, los numerosos hinchas de Central que no pudieron estar en la ceremonia, siguieron desde la calle las alternativas de la denominación de Zof, a través de una pantalla gigante.

El entrenador pronunció un sencillo discurso, concordante con su personalidad, que debió interrumpir en dos oportunidades cuando su voz se quebró por la emoción, que lo puso al borde de las lágrimas.

Don Ángel recibiendo la distinción de Ciudadano Ilustre

Por nuestra parte, los canayas de ley, estaremos siempre agradecidos por todo lo que Don Ángel nos dio, y para los nuestros simplemente será… EL ÁNGEL CANAYA.

"El Trinche" Carlovich

MUCHOS RECORDARÁN, o habrán oido hablar, del 3 a 1 de Rosario a la Seleccion Argentina allá por el año 1974.

Y es bueno detenerse en la figura de aquel encuentro, como lo llamó El Gráfico “UN TAL CARLOVICH”

La historia de los Carlovich comienza en Yugoslavia.

Y desde allí en los inicios de la década del ’30, Mario Carlovich se vino y decidió instalarse en el barrio Belgrano de la ciudad de Rosario y trabajar allí como plomero, arreglando o destapando cañerías. Allí Mario formó su familia, se casó y tuvo siete hijos. El último, “Tomasito”, fue quién llevó ese apellido a la leyenda.

Aquel niño nacido un 20 de abril de 1949 y que jugaba en los descampados de su barrio fue descubierto enseguida y lo llevaron a las inferiores de Rosario Central pero su máximo potencial lo consiguió en el Central Córdoba de la misma ciudad, entre la década del ’70 y su retiro definitivo en 1986, con cuatro pasos distintos por la entidad.

Felipe Tomás Carlovich era un jugador de mediacancha, número 5 para ser más especifico.

Con Central Córdoba consiguió el ascenso de 1973 (uno de los equipos que mejor fútbol vio la ciudad) y el ascenso de 1982. Pero en 1972, el conjunto charrúa perdió veinte puntos y la imposibilidad de jugar como local en Rosario y en un radio de setenta kilómetros: Jugando en San Nicolás de los Arroyos y reventando las recaudaciones, Central Córdoba hizo una de las mejores campañas de su historia, surgiendo para el periodismo especializado, el “Trinche” Carlovich, el ídolo del Barrio Tablada.
Su carrera como se mencionó comenzó en Rosario Central hacia fines de los 60 (llegó a jugar un partido en 1969 con la casaca auriazul en Primera) y pasó por Sportivo de Bigand y Flandria fugazmente en esos años, pero no fue sino en Central Córdoba que adquiriría el cartel de ídolo.

En el Charrúa jugó entre 1971 a 1974 (Campeón en 1973), en 1978, entre 1980 y 1983 (Campeón en 1982, asciende a la divisional “B”) y 1986. Con un total de 236 partidos y 28 goles para los de barrio Tablada.

Jugó también en Mendoza (Independiente Rivadavia -con el cual le ganó al Inter de Italia por 3 a 1 en un amistoso que Carlovich recuerda como una de sus mejores actuaciones- y Deportivo Maipú) y en Colón de Santa Fe.

Para definirlo mejor que mejor que algunos de los comentarios que gente del fútbol que lo conoció ha hecho y sus propios dichos:

LO QUE DICEN DE ÉL

"El Trinche" Carlovich

César Luis Menotti: “Carlovich fue uno de esos pibes de barrio que, desde que nacen, tienen como único juguete la pelota. Entre él y la pelota había una relación muy fuerte. La técnica que tenía lo convertía en un jugador completamente diferente. Era impresionante verlo acariciar la pelota, tocar, gambetear… Claro que, al mismo tiempo, durante su carrera no encontró reservas físicas que sostuvieran todas las condiciones técnicas que tenía.

Además, desafortunadamente, tampoco tuvo a nadie que lo acompañara y lo comprendiera. Es una pena, porque Carlovich estaba llamado a ser uno de los jugadores más importantes del fútbol argentino. Me acuerdo que lo vi jugar en un combinado de Rosario contra la Selección Argentina y fue el mejor hombre de la cancha. Y eso que, entre otros, había monstruos como Miguel Brindisi. Verlo era un deleite. Después no sé qué le pasó. Tal vez lo aburría el fútbol profesional. A él le gustaba divertirse y no se sentía a gusto con algunos compromisos”.

Roberto Fontanarrosa: “El Trinche era un fenómeno. Hacía cosas que nadie esperaba. Era habilísimo y le pegaba a la pelota, además de fuerte, con una variedad de golpes fabulosa. Anticipó cosas que después se le vieron a Borghi. Carlovich era un atorrante; cuando jugaba en las inferiores de Central, Ignomiriello tenía que ir a buscarlo a la casa para que fuera a entrenar. Coincido con los que dicen que fue uno de los mejores jugadores argentinos”.

Aldo Pedro Poy: “No entiendo por qué no llegó a jugar en algún club importante. Tenía unas condiciones técnicas extraordinarias. Era medio lento, pero muy hábil. Y guapo. Todavía no vi otro cinco como él. Aquel partido de la Selección con el combinado de Rosario, en el que yo jugué para la Selección, Carlovich la rompió. No lo podíamos parar, ni a él ni a sus compañeros. Nos ganaron 3 a 1 porque pararon la máquina y al “Trinche” lo sacaron a los 15′ del segundo tiempo, si no…”

Ubaldo Matildo Fillol: “Descubrí a Carlovich en un amistoso de la Selección Argentina que se preparaba para el Mundial de Alemania -y que yo también integraba- contra un combinado rosarino. Ese día la descosió. Tenía un dominio de la pelota y un panorama increíbles. Fue el mejor cinco que vi en mi vida”.

Eduardo Quinto Pagés (arquero, ex compañero en Central Córdoba): “Yo en Central Córdoba tengo la valla menos vencida de su historia, 606 minutos. Tenía una defensa fantástica, pero ¿quién nos iba a hacer goles? ¡Si estábamos siempre en el arco de los contrarios! Nos llevaba el Trinche para allá. Entonces, yo tengo que pensar que eso que tengo es gracias a él.

Yo salí campeón con Central Córdoba y salí campeón porque el Trinche estaba en el equipo nuestro”.

Carlos Timoteo Griguol: “Carlovich tenía condiciones técnicas únicas. Al marcarlo, el tipo desaparecía por cualquier lado y con él desaparecía el balón”.

Mario Nicasio Zanabria: “Carlovich era el mejor resumen del potrero. Era zurdo, pateaba tiros libres, tiraba caños dobles, sombreros dobles, la pisaba de acá para allá, no se la podían sacar. Era desfachatado y pachorriento. Jugaba como si estuviera en el patio de su casa. Creo que nunca fue figura porque no le interesaba crecer profesionalmente y detestaba la alta competencia”.

José Néstor Pekerman: “El mejor cinco que vi en mi vida, lo incluyo en mi once ideal”.

Diego Armando Maradona: Cuando llegó a Rosario para jugar en Newell’s, un periodista le confesó el orgullo por recibir en Rosario “al mejor jugador”. Diego, rápido como siempre, contestó: “El mejor jugador ya jugó en Rosario y es el ‘Trinche’ Carlovich”.

FRASES DEL TRINCHE

"El Trinche" Carlovich

“Llegar. ¿Qué es llegar? La verdad es que yo no tuve otra ambición más que la de jugar a la pelota. Y, sobre todo, de no alejarme mucho de mi barrio, de la casa de mis viejos, de mis mejores amigos. Además, yo soy una persona solitaria. Cuando jugaba en Central Córdoba, si podía, prefería cambiarme solo, en la utilería en lugar del vestuario. Y no se trata de no tener buena voluntad o ser agrandado, solo me gusta estar tranquilo”.

“Es cierto que me sentaba en la pelota durante el partido. Pero no era una provocación. Por ahí ellos no presionaban y yo estaba un poco cansado”.

“Una vez me vinieron a buscar del Cosmos de Pelé. Estaba todo listo y se cayó. Después pasó lo mismo cuando estaba por ir a Francia. Igual, siempre disfruté de estar cerca de mi casa y jugando al fútbol”.

“A mí me sigue sorprendiendo la gente. En todos lados. La otra vez estuve en Mendoza que hace veinte años que no iba y salían de los negocios, en el restaurante que comía cuando jugaba allá me tenían la mesa reservada, había tres mil personas en el estadio. No es fácil todo eso. O por ahí viene un pibe que nunca te vio jugar, porque ni siquiera hay videos y te dice que sos su ídolo porque andá a saber lo que le contó el padre o el tío”.

“Los jugadores de la Selección Argentina se habían puesto nerviosos. Nos insultaban porque no les salían las cosas. Pero esos partidos son especiales. Capaz que jugás 200 y perdés todos. Aunque esa vez les ganamos 3 a 1”.

“En Central Córdoba me daban premio por los caños”.

“Con lo del fútbol espectáculo y todas esas cosas, me di el gusto de jugar con todos. Menos con el Diego. Jugué con Alonso, Bochini, Kempes, Fillol, con todos. Y de los de ahora me gustaría jugar con Pablo Bezombe. Me divierte, tiene calidad. No toca la pelota, la acaricia. Por él volví a la cancha. ¡En serio! Hace mucho que no iba y ahora voy todos los sábados. Me gustan los jugadores distintos y, lamentablemente, si antes eran diez buenos y alguno regular, ahora con suerte ves a uno o dos que jueguen lindo. Y encima al que tira un caño lo levantan por el aire, ¿qué es eso?”.

“Mi principal virtud era querer la pelota a cada rato. Si no la tenía me desesperaba”.

“En Rosario Central sólo me pusieron en un partido de Primera, contra Los Andes. Pero en esa época no había lugar para mí. Era el final de los años sesenta y el técnico Miguel Ignomiriello prefería a otro tipo de jugador. Así que me fui a Central Córdoba”.

“Acá en Rosario, se han inventado un montón de cosas acerca de mí. Pero no son verdad… A los rosarinos les gusta contar cuentos. Algún caño de ida y vuelta habré hecho, pero no es para tanto”.

“Nunca me gustó cafetear en los bares o ir a los bailes. La única diversión mía siempre fue jugar a la pelota”.

“Central Córdoba es lo más grande que me dio la vida”.

“El otro día fui a la casa de un amigo que la hermana le había traído unos botines y una pelota de Estados Unidos. Los botines pesaban menos que cien gramos de mortadela (risas) una cosa de locos, le podías sacar la suela y qué sé yo. Me dijo que son los que usa Beckham, y lo que no entiendo es cómo alguien le puede pegar mal a una pelota con semejantes zapatos. Y un muchacho, que se operó las dos piernas, me contó que ya jugó dos partidos y yo no lo podía creer. Cuando pueda, me voy a operar la otra cadera y te aseguro que si puedo volver a jugar, aunque sea un ratito, me vuelvo loco. Creo que no aguantaría la emoción, ¡si hace como diez años que no toco una pelota! Bah, ese día, en la casa de éste amigo, la agarré un cachito, ¿viste? Pero no soy arquero, yo la tengo que tocar con los pies. El tacto yo lo tengo en el pie”.

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