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Di Stéfano en River

ALFREDO DI STÉFANO LAULHÉ fue, de acuerdo a los comentarios de los que lo vieron jugar, uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol. Este futbolista multifuncional argentino descendiente de italianos empezó a hacer sus primeros pasos en el fútbol profesional en el club del que era socio de chico, River Plate, e hizo su debut en primera ante Huracán en 1945.

Fue justamente en el equipo de Parque Patricios en el que jugó en el campeonato siguiente (1946) a prestamo. En 1947, y ya de vuelta en River, se consagraría nuevamente campeón como en el ’45, pero esta vez con el agregado de ser el máximo goleador del torneo.

Di Stéfano en Millonarios

Desde ese entonces jugó en varios clubes (entre ellos en el Millonarios de Colombia y en el Espanyol de Barcelona) e integró el plantel de tres diferentes seleccionados nacionales (Argentina, Colombia y España).

EN EL REAL MADRID

Sin lugar a dudas, el equipo con que más se relaciona su nombre no es otro que el del Real Madrid de España, en el cual jugó entre 1953 y 1964 y en el que se convirtió en ídolo indiscutido de la afición blanca.

Di Stéfano en el Real Madrid

Con el equipo merengue disputó 510 partidos y convirtió 418 goles y consiguió en esos 12 años ocho torneos de Liga, cinco Copas de Europa (la antecesora a la Champions League Cup), una Copa de España y una Intercontinental, entre muchos otros títulos menores; además de consagrarse como “Pichichi” en cinco oportunidades (1953/54, 1955/56, 1956/57, 1957/58 y 1958/59). A esto hay que agregarle el Balón de Oro de la UEFA que recibió en 1957 y 1959.

VISTIENDO LA CAMISETA DEL BARCELONA

Sin embargo, un hecho que pudo marcar un punto de viraje en la historia de Don Alfredo, fue el de su llegada a España.

Justamente, su arribo al país ibero estuvo marcada por una puja entre los dos equipos más importantes del país, el Real Madrid de la capital hispana y el Fútbol Club Barcelona de la ciudad catalana homónima, por ver quién conseguía contar con los servicios del notable jugador (en Millonarios llevaba convertidos 267 goles en 294 encuentros disputados).

El Barça ya contaba desde 1950 con el estupendo mediocampista/delantero húngaro Ladislao Kubala, y con él en su escuadra logró todos los títulos entre 1951 hasta 1953 (las Ligas 1951/52 y 1952/53 y las Copas 1950/51, 1951/52 y 1952/53). Para la temporada 1953/54 le habían echado el ojo a Alfredo para reforzar el ya poderoso equipo y para esto se puso en contacto y realizó sus operaciones con River Plate (club dueño del pase del jugador) y con la aprobación de la FIFA arribó a España el 13 de mayo de 1953 listo para unirse a las filas del equipo blaugrana, sin embargo, y debido a que la Real Federación Española de Fútbol no convalidó el transpaso, por diferencias que surgieron con el Millonarios de Colombia (club en el que estaba jugando a préstamo y que también reclamaba una compensación económica), en ese momento intervinó desde la vereda de enfrente Santiago Bernabéu (presidente del Madrid) quien se encargó de convencer al jugador para que fichara para el Real Madrid y de cerrar el pase con el club colombiano y lograr el consentimiento de River.

Libro "El Caso Di Stéfano" (Editorial Península)

Al verse en esta encrucijada, el Barça que estaba convencido que el gobierno intervendría a favor del Madrid en la negociación intentó como medida desesperada, ceder a Di Stéfano al fútbol italiano. Sin embargo, como era de esperarse, esto no prosperó y, ante el reclamo de los dos clubes interesados, el 15 de septiembre José Moscardó Ituarte (uno de los militares de confianza de Franco y en ese tiempo Jefe de la Delegación Nacional de Deportes de España) tomó la decisión salomónica de que Di Stéfano jugaría 4 años en España, el primero y el tercero vistiendo la casaca del Real y el segundo y cuarto con la del equipo culé. Esto no fue del agrado por la directiva del Barcelona, con su presidente Enric Martí Carreto a la cabeza, y por eso presentaron su renuncia como bloque en protesta a la decisión tomada.

El 23 de septiembre de ese año hace su debut con la camiseta blanca en un amistoso ante el Nancy francés y de manera oficial en la tercera fecha de la Liga el 27 de septiembre en la victoria ante el Racing de Santander por 4 a 2.

El 23 de octubre, el ex presidente del club catalán Josep Vidal-Ribas y en ese entonces miembro de la comisión que se hizo cargo interinamente del club hasta las nuevas elecciones firmó el comunicado en el que el club Barcelona renunciaba a todos los derechos sobre Di Stéfano en favor del Real Madrid, justo dos días antes de que ambos equipos se enfrentaran por la séptima fecha de la Liga. El resultado fue 5 a o en favor del Madrid y Alfredo marcó 2 de los goles de la victoria.

Mucho se sigue hablando al respecto, incluso se han publicado libros como el de los periodistas Xavier Luque y Jordi Finestres: “El Caso Di Stéfano” (de la Editorial Península), en el que se mencionan las conexiones políticas relacionadas con el Franquismo, un viaje sorpresa del presidente de la Federación Española para reunirse con el Consejo de Ministros, presiones del Instituto Español de Moneda Extranjera, y desaparición de documentos oficiales entre muchas líneas argumentales acerca de lo que en realidad ocurrió tras la turbia operación y su rara resolución.

Di Stéfano con sus cinco Copas de Europa

Lo que si es cierto es que desde ese momento todo cambió en la historia del balompié español y mundial. Hasta antes de la llegada de Di Stéfano a Madrid, el Real Madrid contaba con solamente 2 títulos de Liga (el último de estos logrado en 1933, 21 años antes de la llegada de Alfredo) y lo superaban en cantidad de campeonatos el Barcelona con 6, el Atlético Madrid con 4 (dos títulos los ganó con el nombre Atlético Aviación) y Athletic de Bilbao y Valencia con 3 cada uno. Hoy en día cuenta con 31 Ligas en su haber, 11 más que el Barcelona, su inmediato perseguidor.

Además, el Real se adjudicó las primeras cinco ediciones de la Copa de Europa que empezó a disputarse en la temporada 1955/56 y, de esta manera, hablar del Real Madrid hoy en día es hablar de uno de los equipos más exitosos de la historia mundial del fútbol.

¿Qué hubiera sido del Barcelona con Di Stéfano? Tal vez un buen ejemplo del potencial con que hubiese contado el Barça con Alfredo y Kubala (entre otros) en su formación lo da uno de los pocos amistoso que llegó a disputarse en esos meses entre la llegada de la “Saeta Rubia” a España y su incorporación al Madrid y en los cuales se Alfredo se calzó la casaca barcelonista. En esa ocasión, Alfredo Di Stéfano con la blaugrana enfrentó al Vasco da Gama de Brasil y el resultado fue un lapidario 6 a 2 a favor del Barcelona. Por lo menos ese día Di Stéfano fue culé.

Di Stéfano con la camiseta del Barcelona

REFERENCIAS:

  • Página oficial del Real Madrid Club de Fútbol (ver link).
  • Página oficial del Fútbol Club Barcelona (ver link).
  • Página oficial de la FIFA (ver link 1, ver link 2).
  • José Ignacio Lago, página “El Realmadrid: Historia de un sueño” (ver link).
  • Página webdelcule.com (ver link).
  • Página oficial de la Liga Profesional de Fútbol de España (ver link 1, ver link 2).
  • Página de Ediciones Peninsula (ver link).

“Harry” Hayes

JUAN ENRIQUE HAYES, más conocido como Harry, nació en el barrio rosarino de Arroyito el 20 de enero de 1891, era el hijo de una pareja de inmigrantes ingleses que habían arribado a la Argentina en un barco que transportaba carbón.

Ya de pibe su pasión fue el balompié y siempre iba a ver los partidos del entonces “Central Argentine Railway Athletic Club” que más tarde se conocería como Rosario Central, desde entonces su sueño fue el de convertirse en futbolista. Fue un delantero goleador por excelencia. Tenía un disparo de media distancia muy violento y gran fortaleza física, además de una gran maestría para definir frente al arco.

En 1907 hizo su debut en primera, a la joven edad de 16 años, con la casaca auriazul, el club en que jugó hasta el momento de su retiro en 1926. Pero previamente protagonizó la primera transferencia del fútbol rosarino. Harry había jugado sólo un partido vistiendo la camiseta del entonces Argentino de Rosario (actualmente llamado Gimnasia y Esgrima de Rosario) en un partido que jugó contra Newell’s con el solo motivo de beneficiar a su querido Central. Después de esto, el 19 de junio de 1905, cuando tan sólo contaba con 14 años, Harry se presentó ante la Liga Rosarina y pagó de su bolsillo la suma de cinco pesos en concepto de gastos de sellado para pagar su pase de Argentino a Rosario Central, pese a que en esos tiempos de balompié amateur los jugadores no recibían sueldo alguno por sus intervenciones en los encuentros domingueros.

Equipo de primera de Rosario Central (1915)

Primer equipo de Rosario Central (1915)

Durante el tiempo que jugó para Rosario Central, Harry y el club lograron siete torneos locales (Campeonatos de la Rosarina: 1908, 1914, 1915, 1916, 1917, 1919 y 1923) y cinco copas nacionales (Concurso por Eliminación: 1913; Copa Dr. Carlos Ibarguren: 1915; Copa de Honor: 1916; Copa de Competencia Jockey Club: 1916; y Copa de Competencia: 1920). Harry fue el máximo goleador centralista en los todos los títulos locales que Rosario Central obtuvo. En 1914, anotó la suma de 51 goles en 20 partidos. Además, es el máximo goleador del club de Arroyito de la historia del Clásico Rosarino ante Newell’s Old Boys, con 21 tantos.

En 1910 Hayes hizo además su debut con la Selección Argentina, en un campeonato sudamericano. El partido del debut fue ante Chile y en él anotó su primer gol con la albiceleste (3 a 1 fue el resultado final a favor de la Argentina). Más tarde, se ganó los elogios de la prensa porteña cuando jugó con la selección ante el Swindon Town de Inglaterra. Formó parte del plantel argentino subcampeón de la Copa América de 1916 y en otros partidos oficiales y amistosos. En total, jugó 20 encuentros con la celeste y blanca y anotó 6 goles.

Rosario Central 1919

Primer equipo de Rosario Central (1919)

El hermano de Harry, Ennis (Enrique de nacimiento) también jugó para Rosario Central y para el Seleccionado Argentino y su hijo Enrique Ricardo (también conocido como Harry) jugó para el Canaya en las decadas del 30 y del 40. Al tiempo que Central empezó a participar de los torneos de Primera División de la AFA era el centrodelantero titular del conjunto de Arroyito. Harry Jr. es el segundo goleador de Central con mejor promedio de gol en la historia del profesionalismo, contando sus goles desde 1939 en adelante con un promedio de 0,82 goles por partido (37 goles en 45 partidos jugados), sólo por detrás del gran Matador Mario Alberto Kempes con 0,83 (89 goles en 107 encuentros).

Entre las anécdotas que se cuentan de Harry es para recordar la que apareció en la revista Cincuentenario (de 1939 tras las Bodas de Oro de Rosario Central) sobre su primer partido, siendo un pibe, con la camiseta de Central, Harry lo relata así:

“Nunca había jugado en partidos oficiales, cuando un día faltando un jugador en una tercera me llamaron: ¡Harry desvístete! ¡Aquí hay uniforme, pero faltan botines de fútbol! ¡Arréglate nomás con los tuyos! (Siempre recuerda que llevaba unos zapatos amarillos). Y me pusieron de centro forward. Yo no se como estuve; lo cierto es que hice tres goles, que me aplaudieron, que a los tres meses pasé a segunda y que al año siguiente no solo actué en primera, sino que hasta me daba el lujo de llevar mi novia a los partidos…”

 

Harry Hayes fue realmente un jugador extraordinario. El fue iniciador y mejor maestro de una escuela que ha perdurado en le fútbol rosarino a través del tiempo. Su característica, el pase corto, la gambeta estilizada, sin descuidar el efectivismo, rubricó el virtuosismo de nuestro fútbol, que ganó así fama y prestigio en el país y en el extranjero. De modalidad propia, se le veía tomar la pelota en el centro de la cancha, gacha la cabeza, y eludir, en breves zig-zags a toda una defensa. Sus goles, de gran factura, amagando a un costado para vencer al guardavalla por el lado opuesto, hicieron época. Harry Hayes fue más tarde, cuando se hubo retirado del fútbol activo, excelente consejero dentro de la institución que durante largos años lo contó en sus filas, y ocupó también el cargo de entrenador de la Liga Rosarina de Fútbol. Maestros, él junto con su familia, del deporte que forjaron nuestra historia… una historia de pasión y buen fútbol, y que sentaron un precedente para futuras generaciones.

Como último, y como para terminar de definirlo como jugador, y especialmente, como persona, cabe citar lo que dijo en una nota hecha a El Gráfico en 1961 (cuando ya contaba con 70 años):

“No me gusta el que veo en los últimos años. Se juega a no perder y con ello se desnaturaliza el fútbol (…). Conquistar amigos, como los tuve y los tengo, conocer personalidades, visitar países y recibir satisfacciones es lo que coseché en el fútbol. Y de ello estoy íntimamente agradecido sin pensar nunca que me habría convenido más, financieramente, vivir en este tiempo de profesionalismo“.

Harry nos dejó un 25 de julio de 1976, con 85 años y habiendo visto a su Central dos veces campeón a nivel nacional y participando cuatro veces en la Libertadores en representación de la ciudad y el país. Sus ideales… aún viven en muchos de nosotros.

REFERENCIAS:

El Negro

ROBERTO ALFREDO FONTANARROSA, o simplemente el Negro como lo conocía todo el mundo, fue un sobresaliente caricaturista, humorista gráfico y escritor apasionado por el fútbol y en particular por su Rosario Central del alma.

El Negro, Inodoro, Mendieta y Boogie

El Negro nació el 26 de noviembre de 1944 en Rosario y nos dejó el 19 de julio de 2007, como no podía ser de otra manera, en la ciudad que lo vio convertirse en uno de sus ciudadanos más emblemáticos. En esos 62 años repletos de virtuosismo nos legó sus personajes, que no sólo viviran en la página escrita, sino que se han convertido en parte de nuestas propias familias. Inodoro Pereyra y su perro Mendieta, Boogie el Aceitoso y sus cuentos y novelas entre otras cosas, son la herencia que el genio del Negro le ha dejado a nuestra generación y a las venideras.

El Negro y el Kily en la presentación de "El Canaya"

En el 2003 se le diagnosticó la enfermedad (esclerosis lateral amiotrófica) que terminaría deteriorándolo de a poco hasta que su llama finalmente se extinguió. El 18 de enero de 2007 anunció que ya no dibujaría más sus historietas, sino que solamente seguiría mientras se lo permitiera el físico seguir hilvanado el texto de las mismas (los caricaturistas Crist y Oscar Salas serían las manos del Negro).

Sin embargo, había tiempo para una última canayada, así con “Y griega” como el mismo lo definió, el 2 de febrero de ese año se presentó la nueva casaca de Rosario Central (que estrenaría contra Belgrano 9 días después) y en ella, radiante en el pecho, la imagen de un hincha, un fanático del club de sus amores, de gorrita, puño cerrado y corazón en la boca. El Negro, su creador, lo había bautizado simplemente: “El Canaya” y aunque el Negro hoy no esté en la tierra de los mortales con nosotros, desde la tercera bandeja seguirá gozando y sufriendo, al igual que el hincha que creó, al igual que los miles y miles de canayas… Y AL IGUAL QUE LOS MILLONES DE SEGUIDORES DEL FÚTBOL SIN IMPORTAR EL COLOR DE CAMISETA QUE TENGAN.

"El Canaya" con dedicatoria de Fontanarrosa

Claudio Scalise

CLAUDIO ALBERTO SCALISE, apodado el Negro, fue uno de esos jugadores que siempre vivirán en la historia del fútbol, no sólo por su virtuosismo como puntero izquierdo, sus corridas por la banda y sus centros al área, sino más bien por la picardia que siempre lo caracterizó y su pasión por el equipo de sus amores: Rosario Central.

Scalise (junto con Chazarreta y el Tordo Palma) fue de los pocos jugadores que quedaron en Central tras el descenso de 1984, que se sufrió por impericias de la dirigencia auriazul en el desmantelamiento del equipo campeón de 1980 y los cambios de técnicos (cualquier parecido con nuestros días es mera coincidencia). La gran mayoría de los jugadores emprendieron el éxodo hacia otros destinos, pero no el Negro quien prefirió no abandonar el barco y quedarse a remarla para el retorno a primera.

Primer equipo de Rosario Central (1985)

Y justamente, 1985 no fue un año más para los canayas, con un equipo de recordadas figuras y bajo la dirección de Pedro Marchetta, Central logró el tan deseado ascenso a Primera División y demostró una vez más (como ocurriera en 1942 y 1951) que la segunda categoría le quedaba chica, y que su merecido lugar no es otro que en Primera.

Claudio Scalise

Ese equipo sin embargo, por esas cosas raras de la AFA, Rosario Central tuvo que estar parado por seis meses tras conseguir el ascenso. Con las reestructuraciones en el formato del torneo recién empezaría a competir en el segundo semestre de 1986. Por esta razón, Central tuvo que ceder a préstamo a sus jugadores a otros clubes (que todavía jugaban el Campeonato de Primera División 1985/86) para que estos no perdieran estado físico, ni ritmo de competición. Y así como Palma tuvo que vestir la camiseta de Colón durante esos seis meses de impasse, el Negro Scalise se probo la de Boca Juniors.

A su vuelta al club, fue uno de los artífices de uno de los momentos históricos más recordados por todos los canayas. Dado que se consagró campeón de Primera en el mismo año de su regreso (Campeonato 1986/87). De la mano de Don Ángel Tulio Zof ese equipo quedaría en los anales del fútbol argentino como el primero en salir campeón de la B y de la A en torneos consecutivos (y hasta la fecha el único).

Ahora bien, si uno quiere ligar el nombre de Claudio Scalise con un momento en particular, lo que viene a la cabeza del hincha no son ninguno de esos años de idas y vueltas de Central, y ni siquiera fue un partido en que defendiera los colores auriazules… o quizás sí.

Claudio Scalise

Fue durante el semestre que jugó en Boca y más precisamente en el último partido con la camiseta xeneise antes de su retorno a Arroyito. Boca Juniors y Newell’s Old Boys (el eterno rival canaya) jugaban la final de la Liguilla para ver quien clasificaría a la Libertadores que se jugaría en el segundo semestre de ese ’86.

El 8 de junio en la Bombonera, Newell’s logró un triunfo más que esperanzador, dado a que regresaba a casa con una ventaja de 2 a 0 (ambos goles del Tata Martino). Sin embargo, siete días después, el domingo 15 de junio en la cancha del Parque de la Independencia la historia sería completamente distinta. Parecía que Newell’s se quedaba con la gloría en un principio dado que Scialle abrió el marcador, eran 3 goles de ventaja y Boca no le encontraba aparentemente la vuelta. Sin embargo, el partido se empezó a poner áspero y ambos equipos terminaron jugando con 8 jugadores por las expulsiones de Martino, Llop y Pautasso por el lado del Rojinegro y Hrabina, Hoyos e Higuaín del lado de Boca. Y para colmo de males empezaron a llegar los goles de Boca: Alfredo Graciani y Gustavo Torres, ambos por dos, sellaron el 4 a 1 que le dio a Boca el pase a la Libertadores que se empezaría a jugar en unos días.

Imaginense la alegría de Scalise que no solamente regresaba a su casa en unos días, sino que también le quitaba a su eterno rival la posibilidad de jugar por segunda vez la máxima competencia continental. ¿Y cómo exteriorizó esa alegría? Simplemente, dando la vuelta olímpica con la camiseta de Central (la que tuvo debajo de la de Boca durante todo el encuentro) ante la mirada incrédula de la parcialidad leprosa… SIN LUGAR A DUDAS, UNA CANAYADA.

Claudio Scalise celebrando la Liguilla 1986

Jacinto "El Chueco" Perazzo

Para remontarnos a los tiempos en que en Rosario Central empezaba a recibir el mote de la Academia, vamos a tomar como referente a uno de los mejores jugadores de aquel entonces, el primer Chueco que vistió la camiseta amarilla y azul: Jacinto Perazzo.

El Chueco Perazzo vistió la auriazul desde el año 1915 y hasta 1919, tiempo que se transformó en uno de los más brillante a nivel deportivo del club, por aquel entonces. El amor por la camiseta de los jugadores era totalmente diferente al actual, la plata no era primordial y las cuestiones de honor y orgullo estaban a flor de piel.

El Chueco contó: “Es cierto que en aquellos tiempos no había fútbol rentado y que los jugadores no recibíamos las grandes recompensas que tienen en la actualidad. Pero entonces, un triunfo sobre Newell’s Old Boys, por ejemplo, nos proporcionaba una satisfacción tan grande que no sería compensado con el mejor de los premios en efectivo del presente

Rosario Central gozó con los servicios de Perazzo durante años que marcarían la vida de la institución, ya que en aquellos tiempos nacería también el apodo de “Academia” para el club de Rosario.

Central fue bautizado así, tras llevarse a sus vitrinas los torneos de la Liga Rosarina de Fútbol de 1914, 1915, 1916, 1917 y 1919. Eso no sería todo, sino que además de dar cátedra con su fútbol, con excepción del campeonato de 1917, todos los trofeos fueron obtenidos de manera invicta, lo que marca aún más el argumento de porque se llamó Academia a la institución de Arroyito.

CAMPAÑA DE 1915: Primer campeón argentino de Rosario

En el campeonato “Vila” de la Liga Rosarina de Fútbol correspondiente al año 1915, el equipo superior de Rosario Central sufrió solamente cuatro goles en contra, mientras que conquistó una cifra récord de 104 tantos a favor lo que deja establecida por una parte la eficiencia de su línea de ataque y por la otra la magnífica potencialidad de su defensa.

Rosario Central: 10 – G. y Esgrima: 0

Rosario Central: G.P – G. y Esgrima: P.P.

Rosario Central: 2 – Belgrano: 2

Rosario Central: 9 – Belgrano: 0

Rosario Central: 0 – Rosario Atlético: 0

Rosario Central: 6 – Rosario Atlético: 0

Rosario Central: 5 – Tiro Federal: 0

Rosario Central: 3 – Tiro Federal: 0

Rosario Central: 3 – Central Córdoba: 0

Rosario Central: 4 – Central Córdoba: 2

Rosario Central: 6 – Newell’s Old Boys: 0

Rosario Central: 6 – Newell’s Old Boys: 0

Rosario Central: 2 – Nacional: 0

Rosario Central: 11 – Nacional: 0

Rosario Central: 5 – Sparta: 0

Rosario Central: 3 – Sparta: 0

Rosario Central: 6 – Provincial: 0

Rosario Central: 2 – Provincial: 0

Rosario Central: 9 – Atlantic Sportsman: 0

Rosario Central: 12 – Atlantic Sportsman: 0

Solamente en dos partidos fue vencida la valla de Rosario Central. En la primera rueda en dos oportunidades con Belgrano en un match que resultó empatado y en la segunda cuando derrotó a Central Córdoba por 4 a 2.

Esa misma escuadra, campeona rosarina de 1915 disputó el título de campeón argentino frente a Racing Club de Avellaneda (campeón de Buenos Aires) por la Copa “Dr. Carlos Ibarguren”.

Los partidos entre las dos Academias eran muy esperados por el ambiente del fútbol y ya se habían enfrentado en la final de esta misma copa, llamada comúnmente también Copa Argentina porque en ella se unificaban los torneos porteños con los rosarinos, el año anterior, 1914. En esa ocasión fue Racing quien se llevaría los lauros a nivel nacional al vencer a Central por 1 a 0.

En la final de 1915 la historia fue otra, y fue la academia rosarina la que dio cátedra y se coronó como campeona argentina al vencer en el alargue por 3 a 1 a Racing. Aquel famoso equipo formó: Moyano, Z. Díaz y Rota; Rogotti, E. Blanco y Perazzo; Barbieri, A. Blanco, Laiolo, E. Hayes y Woodward.

Ambas academias se vieron las caras nuevamente en las finales de la Copa Ibarguren de los dos años subsiguientes, 1916 y 1917, en los cuales Racing salió victorioso. De esa manera, ambas academias demostraron en aquellos años de mediados de la década del ’10 que eran los mejores de la Argentina.

REFERENCIAS:

  • Revista Cincuentenario (ver link).
  • Matias Agustin Casielles, página “canalla.com” (ver link).

Primer equipo de Rosario Central (1953)

MUY POCAS VECES surgen esos ídolos de la parcialidad que se convierten en tan propios y que no necesitan de más credenciales que las de sus nombres de pila.

Uno de estos es sin lugar a dudas Don Ángel a secas o El Viejo (como también se lo conoce cariñosamente).

Don Ángel Tulio Zof

Ángel Tulio Zof nació en Rosario el 8 de julio de 1928. Y ya como jugador empezó su carrera en el club de sus amores, Rosario Central, en 1945. Jugaba de half izquierdo, aunque también lo hacía por interior derecho del ataque o en el mediocampo. Aunque no era un negado con la pelota se recuerda también su temple aguerrido para luchar cada balón. Su debut en la Primera de Central fue el 12 de octubre de 1950, entró reemplazando al Colorado Fogel nada menos que ante el clásico rival auriazul, Newell’s Old Boys. El encuentro términaría igualado 1 a 1 y Angelito se iría consolidando en la primera canaya en la que jugó 56 partidos hasta que en 1956 fue tranferido a Huracán.

En la foto de arriba (el equipo de primera de Rosario Central de 1953) se lo puede observar como el primer jugador desde la izquierda de los que están parados.

Primer equipo de Rosario Central (1953)

Luego de su paso por el Globo siguió su carrera en Quilmes y posteriormente probaría suerte en el exterior jugando en los clubes mexicanos Atlético Celaya y Morelia, para luego seguir en el Toronto F.C. de Canadá y en los clubes estadounidenses Ukrainian National de Filadelfia (en donde se dio el gusto de jugar el primer partido televisado de los Estados Unidos) y el Hacoaj de Nueva York.

A su regresó al país, y ya habiendo colgado los botines, se puso a trabajar para el Ferrocarril como ajustador mecánico.

Su debut como técnico fue en el banco de Independiente de Bigand, al cual lo saco campeón de la Copa de Oro de la provincia de Santa Fe derrotando en la final a Unión que contaba con jugadores que participaban en la Primera B de la AFA. Por esta gran campaña, logró llegar al banco de Newell’s Old Boys, en primer lugar entre 1965 y 1967 y luego en 1969. Su primer partido en Primera División, justamente en el banco de la Lepra, fue el 13 de junio de 1965, cuando igualó con Platense 1 a 1.

Sin embargo, y aunque también le tocó dirigir en sus más de 40 años como técnico a Los Andes, Atlanta, Atlético Ledesma de Jujuy, Platense y San Martín de Tucumán, sin lugar a dudas por lo que más se lo recuerda es por su participación como director técnico de su querido Rosario Central, al que dirigió en 9 etapas diferentes.

PRIMERA ETAPA (1970-1971)

Primer equipo de Rosario Central (1970)

Su debut como DT de Central se produjo luego de la renuncia de Enrique Omar Sívori y fue el 21 de junio de 1970; cuando por la décima sexta fecha del Metropolitano de ese año Central le ganó a Huracán en Rosario 2 a 1 con 2 goles del Chango Gramajo (1 de los cuales fue desde el punto del penal).

Luego de 42 partidos; de los cuales ganó 19, empató 13 y perdió 10 le dejó su lugar a Carlos Timoteo Griguol. Su último partido en esta etapa fue el 9 de mayo de 1971 cuando Central igualó en Rosario frente a Vélez Sarsfield 2 a 2 (Alberto Gómez los 2 goles canallas) en la fecha 15ª del Metropolitano de 1971.

En su primer desafío con Rosario Central, logró el primer subcampeonato para un equipo del interior del país en el Nacional de 1970. Además por primera vez un equipo del interior lograba la clasificación a la Copa Libertadores.

SEGUNDA ETAPA (1972-1973)

En su segunda etapa reemplazó a Ángel Amadeo Labruna luego de que éste ganara el Campeonato Nacional de 1971. Su primer encuentro fue el 18 de junio de 1972 cuando por la vigésima fecha del metropolitano de ese año; Central igualó en su cancha contra Racing de Avellaneda 1 a 1 gol conquistado por Carlos Daniel Aimar.

Luego de caer derrotado frente al Huracán de Cesar Luis Menotti en Rosario por 5 goles a 0, el 6 de mayo de 1973 por la fecha 11ª del metropolitano fue reemplazado nuevamente por Carlos Timoteo Griguol. En esta etapa Don Angel dirigió a Central 39 encuentros; de los cuales ganó 17, empató 11 y también perdió 11.

Don Ángel Tulio Zof

TERCERA ETAPA (1979)

En el tercer regreso a su “segunda casa” sustituyó a Carlos Griguol y tuvo un debut inmejorable; ya que la “Sinfónica” de Don Angel goleó en Arroyito a Chacarita Juniors 6 a 0 con 3 goles de Guillermo Trama, Giuliano, Gaitán y Rubén Diaz.

Su último cotejo en esta etapa fue el 16 de diciembre de 1979 cuando Central quedó eliminado en las semifinales del Nacional de ese año al perder frente a River Plate en el Gigante de Arroyito 3 a 1. Félix Lorenzo Orte conquistó el gol de Central. En esta etapa Zof dirigió 37 partidos; ganó 18, empató 11 y perdió solamente 8. Fue reemplazado por Roberto Marcos Saporiti.

CUARTA ETAPA (1980-1982)

Primer equipo de Rosario Central (1980)

Su cuarto regreso a Rosario Central marcó su primer título con los canayas; al ganar el Campeonato Nacional de 1980 frente al Racing de Córdoba de Alfio Basile. En esta etapa ocupó el lugar que dejó vacante Roberto Marcos Saporiti; y su primer cotejo fue el 1º de junio de 1980 cuando Central igualó en Rosario versus Quilmes 0 a 0 por la vigésima fecha del Metropolitano de 1980.

Don Ángel con la "Sinfónica" (1980)

Después de 134 partidos; 50 triunfos, 45 empates y 39 derrotas fue reemplazado interinamente por José Aurelio Pascuttini y Ricardo Palma; y luego definitivamente por Vicente Cayetano Rodríguez. Su último partido en esta etapa fue el 8 de Enero de 1983; fecha 34ª del Metropolitano de 1982, Central perdió en Córdoba frente a Talleres 3 a 1 (Darío Campagna el gol de Central).

QUINTA ETAPA (1986-1990)

Primer equipo de Rosario Central (1986/1987)

En su quinta etapa como entrenador de Rosario Central, tomó el lugar que dejó Jorge Pedro Marchetta luego de obtener el ascenso a primera división en el año 1985. Su primer partido fue el 13 de Julio de 1986; primera fecha del Campeonato 1986/87 Central empató en Buenos Aires frente a San Lorenzo 1 a 1 gol conquistado por Adelqui Mario Cornaglia.

Su último cotejo en esta etapa fue el 23 de diciembre de 1990; última fecha del Apertura 1990/91 Central perdió con Ferro Carril Oeste en el gigante de Arroyito 1 a 0. Fue reemplazado por Carlos Daniel Aimar.

En esta etapa (la de mayor cantidad de partidos en Central); dirigió 173 encuentros; ganó 63, empató 67, perdió 41 y la AFA le dio por perdido a ambos equipos dos partidos contra Newell’s.

Su mayor logro fue la obtención del Campeonato 1986/87; hecho inédito en la historia del Fútbol Argentino; ya que Rosario Central se convirtió en el primer equipo en volver de la segunda categoría y al año siguiente salir campeón de la categoría máxima de nuestro fútbol.

SEXTA ETAPA (1991)

En su sexta etapa sustituyó a Carlos Daniel Aimar y su primer partido fue el 21 de abril de 1991 cuando Central con goles de Carlos David Nazareno Bisconti y Miguel Angel Gambier derrotó en Rosario a San Lorenzo 2 a 1 por la novena fecha del Clausura 1990/91.

Su último cotejo de esta etapa fue en Corrientes el 22 de diciembre de 1991; cuando Central perdió frente a Deportivo Mandiyú 3 a 1 (Adrián Mahía el gol de Central) por la última fecha del Apertura 1991. En esta etapa dirigió 30 partidos; ganó 8, empató 14 y perdió 8 y fue reemplazado por Eduardo Solari.

SÉPTIMA ETAPA (1995-1997)

Primer equipo de Rosario Central (1995)

En esta etapa como DT de Central (la séptima); reemplazó a Jorge Pedro Marchetta aunque Central fue dirigido por Enrique Nene Fernandez las últimas 2 fechas del Clausura 1995. Su primer partido fue el 13 de agosto de 1995; segunda fecha del Apertura 1995 frente a Vélez en Liniers y Central perdió 1 a 0.

El 19 de diciembre de 1995 se consagró campeón de la Copa Conmebol en una histórica final frente a Atlético Mineiro de Brasil y obtuvo el primer título sudamericano para un equipo del interior del país. Su último encuentro como D.T. de Central fue el 2 de junio de 1997 cuando el Canaya derrotó a Banfield en el Gigante de Arroyito 2 a 0 goles de Daniel Kesman y Darío Scotto por la fecha nro. 15 del Clausura 96/97. En esta última etapa dirigió a Central en 69 partidos de los cuales ganó 24, empató 25 y perdió 20.

Don Ángel Tulio Zof

OCTAVA ETAPA (2004-2005)

Ya retirado del fútbol profesional y trabajando en las divisiones inferiores y como director general del fútbol de Rosario Central desde la asunción de Pablo Scarabino al frente de la presidencia de Central, Zof tuvo que volver a hacerse cargo del equipo en agosto del año pasado luego de siete años debido a la crisis futbolística por la cual atravesaba el equipo tras el alejamiento de Víctor Púa.

Con Ariel Cuffaro Russo le pusieron el pecho a las balas y Central lograron cosechar 30 puntos en el Apertura 2004 y 31 en el Clausura 2005 logrando clasificar a los canallas a la Copa Sudamericana 2005 y a la Copa Libertadores 2006.

NOVENA ETAPA (2006)

Ariel Cuffaro Russo se había hecho cargo del equipo durante el Apertura 2005. Pero luego de eliminar a Newell’s de la Sudamericana el equipo entró en una debacle en el torneo local y tuvo que renunciar en la 15ª fecha. Allí tomó nuevamente la posta Don Ángel quien se hizo cargo de las últimas cuatro fechas del Apertura 2005, los dos primeros partidos de la Libertadores 2006 y las primeras siete fechas del Clausura 2006. Hasta que una noche en un empate 1 a 1 ante Argentinos Juniors en Arroyito plagado de incidentes decidió dar un paso al costado.

En total entre todos los clubes que ha dirigido cuenta con un historial de 909 partidos en su haber (607 con Central, 97 con Newell’s, 72 con Los Andes, 49 con Atlético Ledesma, 34 con Platense, 28 con Atlanta y 22 con San Martín de Tucumán). Dirigió 37 campeonatos; de los 909 encuentros dirigidos, ganó 330, empató 312 y perdió 267. Por torneos de AFA llegó a dirigir 875 encuentros y además con Central a nivel internacional otros 36 cotejos repartidos en 7 torneos internacionales: 3 Libertadores (1971, 1981 y 1987), 2 Conmebol (1995 y 1996), y las copas de Oro y Master de Campeones de la Conmebol (ambas jugadas en 1996).

En los clásicos, desde el banco de Central dirigió en 37 oportunidades. Rosario Central ganó 13 partidos, empató 13 y perdió solamente en 9 ocasiones (sin contar los descontados por la AFA).

CIUDADANO ILUSTRE

Finalmente, y tras una gloriosa carrera, el 21 de abril de 2005 se le otorgó la distinción de “Ciudadano Ilustre” ante un Consejo Municipal de Rosario colmado. Además de los presentes, los numerosos hinchas de Central que no pudieron estar en la ceremonia, siguieron desde la calle las alternativas de la denominación de Zof, a través de una pantalla gigante.

El entrenador pronunció un sencillo discurso, concordante con su personalidad, que debió interrumpir en dos oportunidades cuando su voz se quebró por la emoción, que lo puso al borde de las lágrimas.

Don Ángel recibiendo la distinción de Ciudadano Ilustre

Por nuestra parte, los canayas de ley, estaremos siempre agradecidos por todo lo que Don Ángel nos dio, y para los nuestros simplemente será… EL ÁNGEL CANAYA.

DUEÑOS DE LA GAMBETA, jugadores con regate, finta, dribbling. El futbolista habilidoso cuenta con un sinfín de jugadas que le posibilitan demostrar su capacidad en el verde césped. Sabe tratar con amor a la pelota. Haciendo tacos y jueguitos o simplemente matándola con el pecho y poniéndola como con un guante para que un compañero defina.

De entre todas las jugadas de calidad de nuestro querido balompié hay algunas que tienen marca registrada, nombre y apellido.

Veamos algunas de ellas y sus origenes…

Giovanni Roccotelli

RABONA

Aunque este movimiento se popularizó principalmente en los últimos años, la primera vez que se vio una rabona sobre un terreno de juego europeo fue el 22 de enero de 1978, cuando esta jugada fue ejecutada por el jugador italiano Giovanni Roccotelli, cuando jugaba en el Ascoli Calcio en un partido contra el Modena. En aquellos años, esta jugada era denominada “tiro-cruzado”.

Ricardo Infante

Sin embargo su origen, aunque aún incierto, se remonta a las tierras sudamericanas. De acuerdo a algunas fuentes, la primera rabona fue efectuada por Pelé en 1957 en un campeonato paulista. Sin embargo, según un cuento del argentino Gustavo Flores publicado en el libro“Estudiantes, historia de 100 años”Ricardo Infante fue quien en 1948, en un partido de Estudiantes de La Plata ante Rosario Central, definió notablemente una jugada que terminó en gol. La revista El Gráfico le hizo una caricatura vestido de alumno: “El Infante que se hizo la rabona”, decía el título. Había con esto nacido el nombre para una de las jugadas más seductoras que puede ofrecer el fútbol.

Cesareo Onzari

GOL OLÍMPICO

La primera transmisión radial de un partido de fútbol en el mundo, fue realizada por LOR Radio Argentina, el 2 de octubre de 1924, por parte de Horacio Martínez Seeber y Atilio Casime; se trató del partido que Argentina venciera a Uruguay 2-1 y en el que Cesáreo Onzari convirtió el primer gol de córner de la historia, que fue denominado gol olímpico, precisamente por haber sido convertido contra Uruguay, que había ganado los Juegos Olímpicos de ese año.

Ramón Unzaga Asla

CHILENA

Debe su nombre al chileno Ramón Unzaga Asla.

En 1914, por primera vez en la historia del fútbol, en el estadio El Morro de Talcahuano, Unzaga, del club Estrella del Mar, marcó un gol luego de suspenderse en el aire y golpear de tijera el balón de espaldas al jugador y al arco contrario. Jugando por la selección chilena, Unzaga -de origen vasco- repitió la jugada en un torneo sudamericano jugado en el balneario de Viña del Mar, en 1920, ahora con brasileños, uruguayos y argentinos en las tribunas.

Unzaga fue un atleta completo que muchas veces compitió en torneos de salto con garrocha, donde quedaba en el aire de forma horizontal, con la espalda apuntando al suelo, movimiento similar al de “la chilena”.

David Arellano

El jugador de Colo Colo David Arellano exhibió la acrobacia en Valladolid, España, en 1927, y allí los periodistas hispanos bautizaron la jugada como “chilena”.

BICICLETA

Por el año 1911, llegó a la primera de Boca Juniors un puntero que en poco tiempo se convirtió en dueño indiscutido del puesto y fue carta de triunfo. Su nombre era Pedro B. Journal. Su juego respetaba todo lo que el manual del “wing-wing” ordena. Gambeta, velocidad, improvisación y picardía, para encarar hacia el arco rival.

Pedro B. Journal "Calomino"

Fue, si nos permite el término, el inventor de la “bicicleta”. La maniobra consistía en pasar los una y otra vez la pelota sin tocarla, hasta que el rival se desacomodaba y Pedro quedaba con el camino libre para continuar su marcha al lado de la línea de cal. Lo hacía con destreza y precisión y desde entonces llegó a ser la jugada que le pedían los simpatizantes en los encuentros.

Cuando ya se había afirmado en la titularidad, los simpatizantes boquenses, en su gran mayoría inmigrantes italianos, les costaba sumo esfuerzo pronunciar el nombre de aquel hábil jugador, que hacía delicias para el espectáculo. Entonces lo identificaban con un apodo o adaptaban el apellido a su tergiversado castellano. Journal fue apodado “Calumín”. Con rapidez el sobrenombre fue ya de manejo popular. Así al poco tiempo fue apellidado “Calomino”, con el cual se lo recuerda en estos tiempos.

"El Trinche" Carlovich

MUCHOS RECORDARÁN, o habrán oido hablar, del 3 a 1 de Rosario a la Seleccion Argentina allá por el año 1974.

Y es bueno detenerse en la figura de aquel encuentro, como lo llamó El Gráfico “UN TAL CARLOVICH”

La historia de los Carlovich comienza en Yugoslavia.

Y desde allí en los inicios de la década del ’30, Mario Carlovich se vino y decidió instalarse en el barrio Belgrano de la ciudad de Rosario y trabajar allí como plomero, arreglando o destapando cañerías. Allí Mario formó su familia, se casó y tuvo siete hijos. El último, “Tomasito”, fue quién llevó ese apellido a la leyenda.

Aquel niño nacido un 20 de abril de 1949 y que jugaba en los descampados de su barrio fue descubierto enseguida y lo llevaron a las inferiores de Rosario Central pero su máximo potencial lo consiguió en el Central Córdoba de la misma ciudad, entre la década del ’70 y su retiro definitivo en 1986, con cuatro pasos distintos por la entidad.

Felipe Tomás Carlovich era un jugador de mediacancha, número 5 para ser más especifico.

Con Central Córdoba consiguió el ascenso de 1973 (uno de los equipos que mejor fútbol vio la ciudad) y el ascenso de 1982. Pero en 1972, el conjunto charrúa perdió veinte puntos y la imposibilidad de jugar como local en Rosario y en un radio de setenta kilómetros: Jugando en San Nicolás de los Arroyos y reventando las recaudaciones, Central Córdoba hizo una de las mejores campañas de su historia, surgiendo para el periodismo especializado, el “Trinche” Carlovich, el ídolo del Barrio Tablada.
Su carrera como se mencionó comenzó en Rosario Central hacia fines de los 60 (llegó a jugar un partido en 1969 con la casaca auriazul en Primera) y pasó por Sportivo de Bigand y Flandria fugazmente en esos años, pero no fue sino en Central Córdoba que adquiriría el cartel de ídolo.

En el Charrúa jugó entre 1971 a 1974 (Campeón en 1973), en 1978, entre 1980 y 1983 (Campeón en 1982, asciende a la divisional “B”) y 1986. Con un total de 236 partidos y 28 goles para los de barrio Tablada.

Jugó también en Mendoza (Independiente Rivadavia -con el cual le ganó al Inter de Italia por 3 a 1 en un amistoso que Carlovich recuerda como una de sus mejores actuaciones- y Deportivo Maipú) y en Colón de Santa Fe.

Para definirlo mejor que mejor que algunos de los comentarios que gente del fútbol que lo conoció ha hecho y sus propios dichos:

LO QUE DICEN DE ÉL

"El Trinche" Carlovich

César Luis Menotti: “Carlovich fue uno de esos pibes de barrio que, desde que nacen, tienen como único juguete la pelota. Entre él y la pelota había una relación muy fuerte. La técnica que tenía lo convertía en un jugador completamente diferente. Era impresionante verlo acariciar la pelota, tocar, gambetear… Claro que, al mismo tiempo, durante su carrera no encontró reservas físicas que sostuvieran todas las condiciones técnicas que tenía.

Además, desafortunadamente, tampoco tuvo a nadie que lo acompañara y lo comprendiera. Es una pena, porque Carlovich estaba llamado a ser uno de los jugadores más importantes del fútbol argentino. Me acuerdo que lo vi jugar en un combinado de Rosario contra la Selección Argentina y fue el mejor hombre de la cancha. Y eso que, entre otros, había monstruos como Miguel Brindisi. Verlo era un deleite. Después no sé qué le pasó. Tal vez lo aburría el fútbol profesional. A él le gustaba divertirse y no se sentía a gusto con algunos compromisos”.

Roberto Fontanarrosa: “El Trinche era un fenómeno. Hacía cosas que nadie esperaba. Era habilísimo y le pegaba a la pelota, además de fuerte, con una variedad de golpes fabulosa. Anticipó cosas que después se le vieron a Borghi. Carlovich era un atorrante; cuando jugaba en las inferiores de Central, Ignomiriello tenía que ir a buscarlo a la casa para que fuera a entrenar. Coincido con los que dicen que fue uno de los mejores jugadores argentinos”.

Aldo Pedro Poy: “No entiendo por qué no llegó a jugar en algún club importante. Tenía unas condiciones técnicas extraordinarias. Era medio lento, pero muy hábil. Y guapo. Todavía no vi otro cinco como él. Aquel partido de la Selección con el combinado de Rosario, en el que yo jugué para la Selección, Carlovich la rompió. No lo podíamos parar, ni a él ni a sus compañeros. Nos ganaron 3 a 1 porque pararon la máquina y al “Trinche” lo sacaron a los 15′ del segundo tiempo, si no…”

Ubaldo Matildo Fillol: “Descubrí a Carlovich en un amistoso de la Selección Argentina que se preparaba para el Mundial de Alemania -y que yo también integraba- contra un combinado rosarino. Ese día la descosió. Tenía un dominio de la pelota y un panorama increíbles. Fue el mejor cinco que vi en mi vida”.

Eduardo Quinto Pagés (arquero, ex compañero en Central Córdoba): “Yo en Central Córdoba tengo la valla menos vencida de su historia, 606 minutos. Tenía una defensa fantástica, pero ¿quién nos iba a hacer goles? ¡Si estábamos siempre en el arco de los contrarios! Nos llevaba el Trinche para allá. Entonces, yo tengo que pensar que eso que tengo es gracias a él.

Yo salí campeón con Central Córdoba y salí campeón porque el Trinche estaba en el equipo nuestro”.

Carlos Timoteo Griguol: “Carlovich tenía condiciones técnicas únicas. Al marcarlo, el tipo desaparecía por cualquier lado y con él desaparecía el balón”.

Mario Nicasio Zanabria: “Carlovich era el mejor resumen del potrero. Era zurdo, pateaba tiros libres, tiraba caños dobles, sombreros dobles, la pisaba de acá para allá, no se la podían sacar. Era desfachatado y pachorriento. Jugaba como si estuviera en el patio de su casa. Creo que nunca fue figura porque no le interesaba crecer profesionalmente y detestaba la alta competencia”.

José Néstor Pekerman: “El mejor cinco que vi en mi vida, lo incluyo en mi once ideal”.

Diego Armando Maradona: Cuando llegó a Rosario para jugar en Newell’s, un periodista le confesó el orgullo por recibir en Rosario “al mejor jugador”. Diego, rápido como siempre, contestó: “El mejor jugador ya jugó en Rosario y es el ‘Trinche’ Carlovich”.

FRASES DEL TRINCHE

"El Trinche" Carlovich

“Llegar. ¿Qué es llegar? La verdad es que yo no tuve otra ambición más que la de jugar a la pelota. Y, sobre todo, de no alejarme mucho de mi barrio, de la casa de mis viejos, de mis mejores amigos. Además, yo soy una persona solitaria. Cuando jugaba en Central Córdoba, si podía, prefería cambiarme solo, en la utilería en lugar del vestuario. Y no se trata de no tener buena voluntad o ser agrandado, solo me gusta estar tranquilo”.

“Es cierto que me sentaba en la pelota durante el partido. Pero no era una provocación. Por ahí ellos no presionaban y yo estaba un poco cansado”.

“Una vez me vinieron a buscar del Cosmos de Pelé. Estaba todo listo y se cayó. Después pasó lo mismo cuando estaba por ir a Francia. Igual, siempre disfruté de estar cerca de mi casa y jugando al fútbol”.

“A mí me sigue sorprendiendo la gente. En todos lados. La otra vez estuve en Mendoza que hace veinte años que no iba y salían de los negocios, en el restaurante que comía cuando jugaba allá me tenían la mesa reservada, había tres mil personas en el estadio. No es fácil todo eso. O por ahí viene un pibe que nunca te vio jugar, porque ni siquiera hay videos y te dice que sos su ídolo porque andá a saber lo que le contó el padre o el tío”.

“Los jugadores de la Selección Argentina se habían puesto nerviosos. Nos insultaban porque no les salían las cosas. Pero esos partidos son especiales. Capaz que jugás 200 y perdés todos. Aunque esa vez les ganamos 3 a 1”.

“En Central Córdoba me daban premio por los caños”.

“Con lo del fútbol espectáculo y todas esas cosas, me di el gusto de jugar con todos. Menos con el Diego. Jugué con Alonso, Bochini, Kempes, Fillol, con todos. Y de los de ahora me gustaría jugar con Pablo Bezombe. Me divierte, tiene calidad. No toca la pelota, la acaricia. Por él volví a la cancha. ¡En serio! Hace mucho que no iba y ahora voy todos los sábados. Me gustan los jugadores distintos y, lamentablemente, si antes eran diez buenos y alguno regular, ahora con suerte ves a uno o dos que jueguen lindo. Y encima al que tira un caño lo levantan por el aire, ¿qué es eso?”.

“Mi principal virtud era querer la pelota a cada rato. Si no la tenía me desesperaba”.

“En Rosario Central sólo me pusieron en un partido de Primera, contra Los Andes. Pero en esa época no había lugar para mí. Era el final de los años sesenta y el técnico Miguel Ignomiriello prefería a otro tipo de jugador. Así que me fui a Central Córdoba”.

“Acá en Rosario, se han inventado un montón de cosas acerca de mí. Pero no son verdad… A los rosarinos les gusta contar cuentos. Algún caño de ida y vuelta habré hecho, pero no es para tanto”.

“Nunca me gustó cafetear en los bares o ir a los bailes. La única diversión mía siempre fue jugar a la pelota”.

“Central Córdoba es lo más grande que me dio la vida”.

“El otro día fui a la casa de un amigo que la hermana le había traído unos botines y una pelota de Estados Unidos. Los botines pesaban menos que cien gramos de mortadela (risas) una cosa de locos, le podías sacar la suela y qué sé yo. Me dijo que son los que usa Beckham, y lo que no entiendo es cómo alguien le puede pegar mal a una pelota con semejantes zapatos. Y un muchacho, que se operó las dos piernas, me contó que ya jugó dos partidos y yo no lo podía creer. Cuando pueda, me voy a operar la otra cadera y te aseguro que si puedo volver a jugar, aunque sea un ratito, me vuelvo loco. Creo que no aguantaría la emoción, ¡si hace como diez años que no toco una pelota! Bah, ese día, en la casa de éste amigo, la agarré un cachito, ¿viste? Pero no soy arquero, yo la tengo que tocar con los pies. El tacto yo lo tengo en el pie”.

LOS HIMNOS Y LAS MARCHAS PATRIAS representan a las naciones de cara al mundo.  Aquellos nuevos países que acaban de independizarse necesitan de una canción que los represente.  Una letra que transmita su pensar y una melodía que plasme su sentir.

De la misma manera allá por los años cuarenta un hincha del Club de Arroyito se encargó de componer la letra y la música de lo que hoy es la Marcha Oficial de Rosario Central.

Este “himno” fue compuesto por uno de los socios de la institución Don Laerte Carroli, quien desinteresadamente se insipiró el 29 de abril de 1945 para delinear las estrofas y los acordes de la marcha y se los ofreció al pueblo canaya.  La iniciativa no tardó en obtener la pronta aprobación del presidente auriazul, Don Roberto Monserrat, y pocos más de dos semanas más tarde, el 15 de mayo, se grabó en los estudios “Odeón” de Buenos Aires la tan mentada melodía por un un grupo de quince músicos dirigidos por Lagna Fieta durante un lapso de cuatro horas.

De esta manera grabaron este conjunto de palabras que con el tiempo se convirtieron en la marcha que tanto nos enorgullece y plasma el fervor que siente el hincha rosarino.

Te aplaude y te saluda jubilosa
La hinchada deportiva que te admira.
Campeón de cien jornadas victoriosas,
Valiente triunfador que orgullo inspira.
El símbolo auriazul de tu divisa
Se enciende y resplandece como el sol
Cada vez que la cancha se electriza
Al estallar de la victoria el “gol”.
Rosario Central
Forjador de campeones.
Con Rosario Central
Vibran los corazones,
Corazones rosarinos que te aclaman
Y que tus glorias de entusiasmo inflaman.
Otro gol de Central
Rubrica la victoria
Y laurel triunfal
Reverdece en su historia.
Esa historia jalonada de coraje,
De hazañas sin par, la gloria eternal de Rosario Central.
Honrosos paladines del deporte,
Atletas invencibles en la lid,
Impavidos luchad sin que os importe
La talla del rival fuerte y viril.
Que nunca empalidezcan tus blazones,
Que siempre brille el simbolo triunfal.
Arriba, pues, campeones de campeones,
Para gloria del futbol nacional.
Rosario Central
Forjador de campeones.
Con Rosario Central
Vibran los corazones,
Corazones rosarinos que te aclaman
Y que tus glorias de entusiasmo inflaman.
Otro gol de Central
Rubrica la victoria
Y laurel triunfal
Reverdece en su historia.
Esa historia jalonada de coraje,
De hazañas sin par, la gloria eternal de Rosario Central.

(Pueden escucharlo en el siguiente link o descargarlo en este otro si lo desean)

Una simple canción, muchos sentimientos implicados.

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