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Obdulio Varela recibiendo el Trofeo de manos de Jules Rimet.

CADA PUEBLO tiene su catástrofe nacional, algo así como su Hiroshima. Nuestra catástrofe nacional, nuestro Hiroshima fue la derrota frente a Uruguay en 1950″ escribió el reconocido autor brasileño Nelson Rodrigues.

Jugando de local, Brasil sólo necesitaba de un empate en el último partido de la fase final de grupos para ganar la Copa del Mundo de 1950. Enfrente tenía de partenaire a Uruguay, que necesitaba de una victoria para robarle el trofeo a sus rivales, la entera Brasil, ya celebrando de antemano, no esperaba nada menos que un triunfo de local cómodo en el Maracaná de Rio de Janeiro.

Selección de Uruguay (1950)

La prensa declaró que el día de la final que Brasil ya había salido campeón, con O Mundo imprimiendo una foto del plantel con las palabras: “Estos son los campeones del mundo”. Todo parecía ir sobre ruedas cuando Friaça puso en ventaja a Brasil al minuto 46. Pero a la mitad del segundo tiempo, la que a la postre sería una leyenda del Milan, Juan Schiaffino empató el partido.

Brasil seguía siendo la campeona del mundo hasta que el desastre llegó al minuto 79: Uruguay anotó nuevamente. Alcides Ghiggia gambeteó a Bigode y pateó al palo más cercano a Barbosa, a la vez que el arquero estaba esperando un pase al medio. Uruguay fue el campeón de la Copa del Mundo, y la entera nación brasileña quedó de luto con motivo de lo que llegó a conocerse como el Maracanazo. Algunos de los fánaticos se suicidaron, a la vez que muchos de los integrantes del equipo de Brasil fueron abusados por el público.

El guardavalla Barbosa se convirtió en el chivo expiatorio, y vivió el resto de su vida en la miseria antes de morir sin un centavo en el año 2000. “Bajo la ley brasileña la pena máxima es de treinta años. Pero mi encarcelamiento ha durado cincuenta años” dijo antes de morir. Siete años antes Barbosa había intentado visitar al plantel brasileño en un entrenamiento, pero se le negó la entrada por temor a que le trajera mal de ojo.

Gol de Ghiggia

Claudio Scalise

CLAUDIO ALBERTO SCALISE, apodado el Negro, fue uno de esos jugadores que siempre vivirán en la historia del fútbol, no sólo por su virtuosismo como puntero izquierdo, sus corridas por la banda y sus centros al área, sino más bien por la picardia que siempre lo caracterizó y su pasión por el equipo de sus amores: Rosario Central.

Scalise (junto con Chazarreta y el Tordo Palma) fue de los pocos jugadores que quedaron en Central tras el descenso de 1984, que se sufrió por impericias de la dirigencia auriazul en el desmantelamiento del equipo campeón de 1980 y los cambios de técnicos (cualquier parecido con nuestros días es mera coincidencia). La gran mayoría de los jugadores emprendieron el éxodo hacia otros destinos, pero no el Negro quien prefirió no abandonar el barco y quedarse a remarla para el retorno a primera.

Primer equipo de Rosario Central (1985)

Y justamente, 1985 no fue un año más para los canayas, con un equipo de recordadas figuras y bajo la dirección de Pedro Marchetta, Central logró el tan deseado ascenso a Primera División y demostró una vez más (como ocurriera en 1942 y 1951) que la segunda categoría le quedaba chica, y que su merecido lugar no es otro que en Primera.

Claudio Scalise

Ese equipo sin embargo, por esas cosas raras de la AFA, Rosario Central tuvo que estar parado por seis meses tras conseguir el ascenso. Con las reestructuraciones en el formato del torneo recién empezaría a competir en el segundo semestre de 1986. Por esta razón, Central tuvo que ceder a préstamo a sus jugadores a otros clubes (que todavía jugaban el Campeonato de Primera División 1985/86) para que estos no perdieran estado físico, ni ritmo de competición. Y así como Palma tuvo que vestir la camiseta de Colón durante esos seis meses de impasse, el Negro Scalise se probo la de Boca Juniors.

A su vuelta al club, fue uno de los artífices de uno de los momentos históricos más recordados por todos los canayas. Dado que se consagró campeón de Primera en el mismo año de su regreso (Campeonato 1986/87). De la mano de Don Ángel Tulio Zof ese equipo quedaría en los anales del fútbol argentino como el primero en salir campeón de la B y de la A en torneos consecutivos (y hasta la fecha el único).

Ahora bien, si uno quiere ligar el nombre de Claudio Scalise con un momento en particular, lo que viene a la cabeza del hincha no son ninguno de esos años de idas y vueltas de Central, y ni siquiera fue un partido en que defendiera los colores auriazules… o quizás sí.

Claudio Scalise

Fue durante el semestre que jugó en Boca y más precisamente en el último partido con la camiseta xeneise antes de su retorno a Arroyito. Boca Juniors y Newell’s Old Boys (el eterno rival canaya) jugaban la final de la Liguilla para ver quien clasificaría a la Libertadores que se jugaría en el segundo semestre de ese ’86.

El 8 de junio en la Bombonera, Newell’s logró un triunfo más que esperanzador, dado a que regresaba a casa con una ventaja de 2 a 0 (ambos goles del Tata Martino). Sin embargo, siete días después, el domingo 15 de junio en la cancha del Parque de la Independencia la historia sería completamente distinta. Parecía que Newell’s se quedaba con la gloría en un principio dado que Scialle abrió el marcador, eran 3 goles de ventaja y Boca no le encontraba aparentemente la vuelta. Sin embargo, el partido se empezó a poner áspero y ambos equipos terminaron jugando con 8 jugadores por las expulsiones de Martino, Llop y Pautasso por el lado del Rojinegro y Hrabina, Hoyos e Higuaín del lado de Boca. Y para colmo de males empezaron a llegar los goles de Boca: Alfredo Graciani y Gustavo Torres, ambos por dos, sellaron el 4 a 1 que le dio a Boca el pase a la Libertadores que se empezaría a jugar en unos días.

Imaginense la alegría de Scalise que no solamente regresaba a su casa en unos días, sino que también le quitaba a su eterno rival la posibilidad de jugar por segunda vez la máxima competencia continental. ¿Y cómo exteriorizó esa alegría? Simplemente, dando la vuelta olímpica con la camiseta de Central (la que tuvo debajo de la de Boca durante todo el encuentro) ante la mirada incrédula de la parcialidad leprosa… SIN LUGAR A DUDAS, UNA CANAYADA.

Claudio Scalise celebrando la Liguilla 1986

Primer equipo de Boca Juniors (1940)

EL TORNEO DE PRIMERA DIVISIÓN del año 1940 fue uno de esos plagado de suspicacias y casos raros.

Delfín Benítez Cáceres

Para los libros, y para la historia minimalista en la que vivimos, lo que posiblemente figuren sean el campeón y el goleador del mismo: Boca Juniors con 55 puntos fue el campeón (24 victorias, 7 empates y 3 derrotas; 85 goles a favor y 36 en contra) y Delfín Benítez Cáceres de Racing e Isidro Lángara de San Lorenzo fueron los goleadores con 33 goles (Arsenio Erico el goleador histórico del fútbol argentino de Independiente terminó 4° con 29 goles).

Isidro Langara

Pero esos no son los datos curiosos que convertirían a ese campeonato en, al menos, “curioso”…

Y el primero de los “detalles” tuvo con ver con el ascendido, uno de los equipos que jugaba su primer campeonato a nivel profesional, pese a haber sido uno de los equipos que jugó en los torneos amateurs de la AFA: el Club Atlético Banfield. Su llegada a la Primera División estuvo signada por un soborno comprobado a dos jugadores del club Barracas Central. Lo raro fue que la Asociación del Fútbol Argentino de manera insólita convalidó el ascenso, pero lo que decidió a modo de castigo es darle por perdidos los cinco primeros partidos que debía disputar (Newell’s Old Boys,  Vélez Sarsfield, Huracán, Boca Juniors y Lanús se llevaron los puntos sin siquiera jugar esos matches). Su debut, en la sexta fecha, fue contra Atlanta (los Bohemios habían comenzado bien ese torneo, aunque después caerían a los últimos puestos de la tabla, y serían actores fundamentales de otro acontecimiento interesante protagonizado en la última fecha del que hablaremos en otro de los párrafos) fue con un sólido triunfo, por 7 a 3, que de a poco iría lavando la mancha del reprochable ascenso logrado.

Otro que sufrió una suspensión, aunque sólo por una fecha, fue Ferro Carril Oeste, al que la AFA le dio por perdido su partido contra Vélez sin jugarlo (pese a esos dos puntos “de oro” otorgados, los del Fortín también serían protagonistas de la última fecha y un final “bizarro”).

Siguieron las suspicacias y ambas estuvieron relacionadas con los equipos que descenderían ese año (en esa temporada serían 2 los equipos relegados a la B). El primero de los descensos, no se dio en la cancha, sino en los escritorios de la AFA. Y tuvo que ver con otro sobornoChacarita Juniors, que se hallaba muy comprometido en los últimos lugares de las posiciones, debía enfrentar a Newell’s Old Boys de visitante. Los dirigentes del Funebrero, habían acordado una “cita” con el arquero leproso, para arreglar “detalles” en un bar de Arroyo Seco, ciudad aledaña a Rosario. Sin embargo, el portero, Ramaciotti alertó a la policia sobre el ilícito y tras agarrar a los de Chacarita con “las manos en la masa”, la AFA tomó rápidamente cartas en el asunto y se le dieron por perdidos los últimos 6 partidos (Boca Juniors, Lanús, Atlanta, Independiente, Gimnasia y Esgrima y Rosario Central) y con esto quedo condenado a jugar en la B.

Por último, Vélez llega a la última fecha con la mínima ventaja sobre Atlanta, peleando por el segundo descenso. El equipo de la V azulada, dependía de sí mismo, y quizás los partidos antes mencionados (Atlanta vs. Banfield y Vélez vs. Ferro) hayan jugado un papel importante para que se llegara con esta luz de ventaja.

José Battagliero

Los de Liniers enfrentaban a San Lorenzo y los Bohemios al Independiente que ya había salido subcampeón, y que contaba con cracks de la talla de Arsenio Erico, Antonio Sastre y Vicente de la Mata. ¿Trámite para el Rojo? Nada que ver, dado que al término de la primera etapa Atlanta se imponía por 6 a 0. Y con esto había igualdad de puntos porque Fortineros y Santos no se sacaban ventaja. En la segunda etapa, Independiente mostró una reacción notable con la conversión de 4 goles en 20 minutos. Sin embargo, Vélez no supo mantener el resultado y cayó derrotado por 2 a 0. Con esto, Atlanta mantuvo la categoria, mientras que Vélez Sarsfield tuvo que jugar en la segunda categoria del fútbol argentino.

¿Quedaban lugar para más suspicacias?

No se supo de ningún “arreglo” concreto para que Independiente se dejara ganar en la última fecha, y de esta manera posibilitar la permanencia de Atlanta. Sin embargo, más que “curioso” es el hecho que José Battagliero, zaguero del Bohemio, pasó sin costo a la institución de Avellaneda al finalizar ese torneo. NUNCA NADIE LO SABRÁ, AL MENOS NO LO CONFESARÁN ABIERTAMENTE.

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De yapa: En el vídeo se puede ver uno de los goles del enfrentamiento entre Boca e Independiente por la fecha 32. En el que Boca, ya campeón, se enfrentaba al segundo, Independiente el 8 de diciembre de 1940. El partido finalizó 5 a 2 a favor de Boca y con este resultado pudo demostrar porque era el justo campeón en medio un torneo de tantos hechos extraños.

La "Palomita" de Poy

LOS LIBROS cuentan que el Campeonato Nacional de 1971 se dividio en 2 grupos. Los 2 primeros de cada grupo clasificarian a las semifinales.

En uno de los grupos Independiente con 24 puntos y Newell’s Old Boys con 23 clasificaron a las semifinales (relegando a Belgrano y a River ambos con 21). En el otro Rosario Central encabezó las posiciones con 21 puntos seguido por San Lorenzo con 20 (Boca tambien tuvo 20 pero quedo relegado por diferencia de goles).

El 18 de diciembre de 1971, Independiente y San Lorenzo jugaron la primera de las semifinales en el estadio de River Plate. El juego terminó igualado 2 a 2 (Semenewicz y Maglioni marcaron para el rojo y Ayala y Fischer para los cuervos). En la definición por penales San Lorenzo se impuso por 7 a 6 (en la que fue la primera definición por penales del fútbol argentino).

Al día siguiente, también en el Monumental, tuvo lugar la otra semifinal entre Rosario Central y Newell’s Old Boys. Los equipos rosarinos buscaban por primera vez un título para el interior del país dado que hasta entonces Buenos Aires había tenido el monopolio de los mismos.

Promediando el segundo tiempo y estando el encuentro igualado sin goles aparecio Aldo Pedro Poy conectando de palomita un centro desde la derecha del uruguayo Jorge José González para marcar el único gol del encuentro.

El resto es historia… 3 días después, el 22 de diciembre de 1971, el Canaya obtuvo el primer título profesional para un equipo del interior del país (después que en 1970 se le hubiera negado al terminar segundo de Boca) al vencer a San Lorenzo por 2 a 1 (el Chango Gramajo y el Pato Colman para Central dieron vuelta el marcador después que Scotta para San Lorenzo marcara la ventaja parcial).

Sin embargo, el encuentro que ha pasado al recuerdo popular no fue éste último ante los Santos de Boedo, sino aquel otro de la Palomita.

Una palomita que aún hoy sigue volando.

Para escuchar el audio del gol de la radio les dejo el siguiente link.

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